Message to the poorest people of the World: It’s up to you to change “this” Wold, your World! There is still enough time.

diciembre 30, 2013 § 2 comentarios


εν αρχη ην ο λογος και ο λογος ην προς τον θεον και θεος ην ο λογος

“Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios. Él estaba al principio en Dios. Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho”“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos visto Su Gloria, como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”. “Estaba en el mundo y por Él fue hecho el mundo, pero el mundo no lo conoció. Vino a los suyos, pero los suyos no le recibieron”. “Mas a cuantos le recibieron dioles poder de venir a ser Hijos de Dios: a aquellos que creen en Su Nombre; que no de la sangre, ni de la voluntad carnal, ni de la voluntad de varón, sino de Dios, son nacidos” (Jn 1, 12-13). “A Dios nadie lo vio jamás; el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, ése le ha dado a conocer” (Jn 1, 1-18).

AVISO PARA NAVEGANTES

El último post propio que yo quiero escribir en mi recién estrenado blog antes de que acabe el año -por cierto, gracias a mis muchos seguidores en España, y un saludo especial a mis seguidores en América-, está dirigido a las personas más pobres de la Tierra, según como yo entiendo la auténtica pobreza. Y aunque el mensaje esté escrito en español, si alguno de éstos -más bien sus seguidores, pues éstos están por encima del bien y del  mal, como quien dice-  llega a leer alguna de estas líneas, os aseguro que no tendrá ninguna dificultad en leerlas, pues no le faltarán medios.

Este post es, en cierta medida -y ésta es una de las ventajas que permiten los blogs frente a la letra impresa- un desarrollo de un comentario escrito ayer a una entrada de un blog reposteado por mí, y cuyo seguimiento recomiendo a mis lectores de todas las “ideologías” o “sensibilidades” -como se estila mejor decir ahora-. La entrada se titulaba “Un crimen organizado”, y aportaba datos muy interesantes sobre el hambre en el mundo y la distribución de la riqueza. Mi comentario, como me sugirió una buena seguidora y mejor persona, era ya digno de ser un post por sí mismo, a lo cual yo le contesté que sí, pero que, dada quizá mi formación académica, lo ideal sería escribir un libro -entre los muchos que hay sobre ello- o un artículo en alguna revista especializada -las grandes jamás me lo publicarían, al menos tal y como tengo planeado publicarlo-, y no hace mucha falta que a un lector avezado le exponga las razones de ello. Sin embargo, el tiempo transcurre y yo tengo verdadera necesidad de escribir, y de reportar un saber -o, mejo dicho- un conocimiento humano, así como una reflexión sobre lo que veo de este mundo que no me gusta, y de aportarlo a la gente de la calle, especialmente a la que pasa necesidad, cada vez más, incluso en los países de nuestro Primer Mundo, que ya va perdiendo su categoría de Primero para convertirse en “Primero y Medio”.

Queridos lectores: Quisiera haceros ahora una advertencia que a mí me llena de tristeza: Es posible que, en breve tiempo, me vea “obligado por las circunstancias” a tener que cerrar –o en el mejor de los casos- a callar alguna de las cosas que estoy expresando en este blog por presiones procedentes de mi círculo más íntimo, en concreto de personas que, aun con buenas intenciones, quieran ayudarme, y deseen el cierre en la medida en que estas personas puedan suponer que el mantenimiento del blog pudiera perjudicar mi empleabilidad. Os aseguro desde ahora que tal cosa -el cierre del blo- no ocurrirá sin que yo luche para evitarlo, como persona libre y responsable, y que aceptaré las consecuencias de ello. Por eso he querido que este blog sea público, no aparecer bajo pseudónimo y que mi nombre sea conocido, además de por las cosas buenas o malas que pueda hacer o haber hecho, por mi compromiso público con las causas en las que creo y que en blog trato de defender, por mucho profesional de lo que sea que me diga lo contrario. Acepto sugerencias, no imposiciones. Sin embargo, como ser humano que soy, sin recursos, y en muchas cosas materiales dependiente –pues no tengo ingresos-, es decir, como víctima y como culpabilizado por mi situación de víctima, puede que llegue un momento en que tenga que ceder, a cambio de conservar un techo o una cama caliente. Sólo Dios me podrá dar entonces la fuerza necesaria para tomar la decisión adecuada. POR ESO, AHORA MÁS QUE NUNCA, NECESITO VUESTRO APOYO Y VUESTROS COMENTARIOS, APORTACIONES Y PUBLICIDAD. ES UNA CUESTIÓN DE SUPERVIVENCIA DE IDEAS QUE MERECEN SER LA PENA SER EXPRESADAS. Ojalá me obligaran a ceder poderes mayores, y no personas que sólo tienen influencia sobre mí o sobre mi familia. Significaría que mi labor con este blog habría servido para algo. En cualquier caso, desde mi Fe, puedo deciros que una cosa es segura. Aunque mi blog durase años, decenios, aunque llegara a convertirse en uno de los blogs más seguidos del mundo –cosa que tampoco pretendo-, las reflexiones en él contenidas no habrían servido para nada ni no hubieran contribuido a mover, al menos un ápice, la conciencia de mis lectores. Aunque cerrase ahora ahí tenéis mis posts de dominio público, e incluso los de copyleft, que podéis difundir sin más limitaciones que las de no cobrar por ellos en la red; por eso os pido a todos, por favor, que los posteéis en cualquier sitio de la red: hacedlos “vuestros” en el mejor de los sentidos, para que puedan sobrevivir a pesar de mí. Y, al fin y al cabo, desde mi Fe, consolémonos con la convicción de que mis palabras pasarán. Incluso este mundo, el cielo y la tierra pasarán. Pero Sus Palabras no pasarán (cfr. Mt 24, 35).

Dicho esto, comenzaré ahora el mensaje formal para las personas a las que va dirigido, desde lo particular a lo general, desde lo práctico y lo vivido hasta lo teórico y más global o abstracto, para intentar aportar, a través del carisma de la escritura que Dios me ha dado, apenas un granito de arena en este desierto yermo de amor, paz y justicia que es el mundo, nuestro mundo, a fin de que, quizá algún día, pueda convertirse en el vergel que nos prometió Isaías y pueda instaurarse definitivamente “el Reino de Dios” que nos prometió Jesús de Nazaret, cuyos acontecimientos próximos y posteriores a su Nacimiento conmemoramos los cristianos en este Tiempo de Navidad, que, curiosamente, coincide con el final del año civil.

MENSAJE

Respetados -que no respetables- miembros del FMI, del Banco Mundial y de demás instituciones afines:

Respetados -que no respetables- representantes de los Bancos Centrales, especialmente de la Federal Reserve, del Central Bank of the United Kingdom, del Banco Central Europeo, del Sistema Europeo de los Bancos Centrales y de cada uno de los Bancos Centrales del Espacio Económico Europeo, incluido el Banco de España; Respetados -que no respetables- responsables del Banco Central de Suiza, del Banco Central de la República Popular China (si me dejo algún otro respetado me lo decís):

Respetado -que no respetable- Sr. Secretario del Tesoro de los Estados Unidos de América:

Respetado -que no respetable- Sr. Presidente de la Comisión Europea:

Respetados -que no respetables- representantes de las grandes multinacionales y corporaciones cuyos brazos de “personas jurídicas cuasi internacionales” estén bañados de sangre, corrupción u olvido culpable de su responsabilidad social, especialmente hacia las personas con menos recursos del planeta:

Respetados -que no respetables- inversores conocidos y anónimos, tanto individuales como institucionales, en los mercados de materias primas y recursos naturales:

Respetados -que no respetables- falsos empresarios que llaman “externalización de costes” a la explotación laboral de hombres, mujeres y niños dentro y fuera de las fronteras de los países donde aquéllos tienen su sede, con la complicidad de legisladores y políticos, meros títeres de sus “negocios”:

Respetados -que no respetables- jefes de los cárteles de la droga, del tráfico de armas, de la prostitución, de la trata de mujeres y niños y, en general de seres humanos:

Respetados -que no respetables- banqueros que hacen negocios con cualquier tipo de respetadas personas que acabo de enumerar:

Respetados -que no respetables- miembros de lobbies, tanto conocidos -como el “Club Bindenberg”-, como ocultos, que tienen en sus manos la posibilidad de una más justa distribución de la riqueza del Planeta y que no actúan sino en su propio interés:

Respetados -que no respetables- guardianes, como diría Comfort, guardianes de la “hipocresía social”, como prestigiosos abogados, economistas, psicólogos, sociólogos, formados en Universidades o centros en los que se enseñan “ideologías” afines al Poder y contrarias a la justicia social:

Respetados -que no respetables- Profesores de economía que enseñan falsedades acientíficas -en todo caso a discutir en el plano filosófico, no de las pretendidas “ciencias sociales”-, como de que el hombre es egoísta por naturaleza, el capitalismo -para los pobres claro, hasta que falla la banca o las empresas y piden rescates, entonces, milagrosamente se convierte en malo, o mejor dicho, en una “coyuntura”, un “fallo del sistema” que hay que proceder a subsanar para “salvar la economía”, es decir, para que todo siga como antes, como en la conocida novela de Lampedusa. Ejemplo de ellos los tenemos en los neoconservadores sucesores de la conocida “Escuela de Chicago” de los años 80;

Respetados -que no respetables- alumnos que os creísteis tales mentiras y ahora actuáis solamente en vuestro propio beneficio, fruto de la ignorancia o del olvido culpable de lo fundamental. Tal vez tengáis casas fantásticas, una mujer o un hombre de vuestros sueños, pero carezcáis de amigos, incluso del verdadero amor de vuestra pareja, ocupada en ir de cócteles en cócteles presuntamente benéficos para repartir “las migajas que caen de la mesa del señor”, como a los perros, pero en nada cuestionan el sistema económico:

Vosotros sois los más pobres de la Tierra, pues, teniéndolo todo, no tenéis NADA de lo importante, es decir, no habéis conocido el AMOR. No os extrañéis por lo tanto de que os vengan revueltas, rebeliones, revoluciones, que seguramente aplastaréis como un elefante aplasta a una hormiga; pero estad seguros de que sembraréis lo que cosechéis. Depende de vosotros, it’s up to you, hacer el mundo más humano, y si no lo hacéis por las buenas, no debéis extrañaros de que alguien, movido por una desesperación brutal por poder dar de comer a su familia, o por salvar la vida de sus padres o de sus hijos, retenidos en algún campo de concentración de refugiados crecidos al amparo de cualquiera de las guerras que vosotros, si no fomentáis directamente, no evitáis pudiendo hacerlo, se dirija directamente contra vosotros y os corte el cuello: ¿Qué haréis cuando una turba ingente, digamos, de millares de latinoamericanos indigentes, intenten saltar las verjas electrificadas de vuestro precioso jardín de rosas -por cierto, no exento de espinas-? O ¿Qué creéis harán las autoridades de mi país -que ni pinchan ni cortan en el orden mundial, pero a las que “les ha tocado” la defensa una de las fronteras más sangrientas del mundo, la de la “Europa Fortaleza”, nacida a imagen y semejanza de los “Estados Unidos de la Seguridad” tras los atentados del 11 de septiembre, cuando turbas enteras de subsaharianos intenten saltar la verja de Melilla, por muchas alambradas de espino y cuchillas que allí pueda haber? Pero entendedme bien: Esto no es una amenaza. Es simplemente un pronóstico posible que puede ser evitado.

  Como yo estoy bastante lejos de ser (todavía) un santo, no sé si odiaros o compadeceros. Pero ya que estamos en Navidad, adoptaré, aunque sólo sea por el Amor de verdad, el Amor de Dios hacia todos nosotros, por el cual envió a su Hijo al mundo en forma humana para que  experimentara nuestro sufrimiento, para que cargara con su pasión y su Cruz con el sufrimiento de TODOS los hombres, y para que finalmente muriera, dando su sangre para la salvación de todos (¡sí, también a vosotros!), la segunda de las actitudes.

Ahora me permitiré daros una serie de datos, que seguramente ya conozcáis, y quién sabe, tal vez sean todavía más devastadores.

En el mundo hay suficientes alimentos para todos, pero más de un mil millones de personas pasa hambre, según la FAO. Según cálculos de la ONU, en la actualidad se producen alimentos para nutrir a 12.000 millones de personas en un planeta habitado por casi 7.000 millones. Y sin embargo, cerca de 3,1 millones de niños se mueren de hambre cada año y una de cada ocho personas no recibe suficiente comida para estar saludable y poder llevar una vida activa, también según datos de la FAO[1]

 Más de 1300 millones de personas “viven” con menos de un dólar al día, y casi 3.000 millones lo hacen con menos de 2 dólares. En el lado opuesto, se sitúan los ricos más ricos. Los 100 multimillonarios más adinerados del mundo poseen una fortuna de 2100 millones de dólares  -200.000 millones más que en 2012-, equivalente al 2,9% del PIB mundial.

En cuanto a la situación en España, ya es notorio de que un total de 30 familias controlan, de forma más o menos directa, más del 80 por ciento de la riqueza del país. Por cierto, ¿Qué queda del famoso artículo 128.1 de nuestra Constitución de 1978, cuyo contenido reproduzco a continuación: “Toda la riqueza del país, sea cual fuere su titularidad, está subordinada al interés general”? Pues bien, este artículo ha sido DEROGADO de facto por la adhesión de España el Tratado de la Unión Europea, cuyos efectos más devastadores estamos empezando a notar ahora[2].

Sobre las personas más ricas del país se  han publicado incluso listas, en diferentes periódicos y revistas más o menos serios, pero eso no es algo que mi interese. Volvamos al reparto de la riqueza en nuestro país. Las 1o mayores fortunas de la Bolsa de las empresas cotizadas en el IBEX-35 suman 88.735 millones de euros, un 13% más que en 2012. Por lo que se refiere a la pobreza, ésta afecta ya al 26,7% de los menores de 16 años y la pobreza severa se ha duplicado en pocos años, alcanzando ya a 3 millones de españoles [3].

Estos no son sólo datos. Sin necesidad de irse a pobreza extrema, es una situación de degradación constante cuyo incremento, tanto cualitativo como cuantitativo, he podido ir comprobando en “detalles sin importancia”. A las personas que cogemos el el transporte público, especialmente el metro o el tren de cercanías, cada vez se nos acercan más personas vendiendo clínex a cambio de la voluntad; muchos ni siquiera piden ya dinero: piden algo para comer, agua o tickets restaurante. A las puertas de las parroquias acuden cada vez más indigentes que reciben un trato desigual por parte de la gente que acude a los templos, ya sean sacerdotes o seglares. Hay incluso algún párroco que veta la entrada del templo, literalmente, a los pobres: ¿tendrá miedo de que pidan en el tiempo y le hagan “mala imagen”; o de que se mezclen con los respetados señores de abrigos caros y señoras de abrigos de piel y enjoyadas que quiere mantener en su “comunidad? Aunque la respuesta no fuera ninguna de éstas, sería peor la siguiente: a lo mejor se ha olvidado lo que hacía Jesús con los pobres, e incluso lo que decía de éstos, hasta identificarse completamente con ellos. Recordad aquello que se nos narra en el Evangelio de Mateo, en el día del Juicio Final, en el que Jesucristo vendrá como Rey a juzgar:  “Respondieron aquéllos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”. Y el Rey les responderá: “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con el más pequeño de mis hermanos, lo hicisteis conmigo” (Mt 25, 28-40).

Por ello, como bien señala Olga Rodríguez en el post comentado, “Las cifras son contudentes: este modelo no funciona. O, dicho de otro modo, solo funciona para satisfacer la voracidad de una minoría. El valor máximo del sistema actual es el dinero. Con el beneplácito de gobiernos y organismos internacionales, las corporaciones y multinacionales especulan con lo más básico, los alimentos, decidiendo así quién come y quién no, quién vive y quién muere. Casi 1.000 millones de personas pasan hambre en el mundo, mientras se desperdician o se retienen alimentos, mientras se especula con su precio, limitando por tanto el acceso a ellos. Hay en la imposición de aranceles, en el control de los cultivos ajenos, en la especulación de los precios de los alimentos -que, como ocurrió en 2008, puede dejar a millones de personas sin pan- todo un mecanismo que facilita que unos pocos ganen muchos millones de dólares a cambio de que otros se mueran de hambre” [4] .

Pero volvamos un momento a nuestro acomodado Prime Mundo, y mi querida España. Sé que con este post me puedo granjear algunos enemigos -tampoco tantos-, pero, haciendo un balance, lo escribo desde la responsabilidad y la dignidad que algunas personas, incluso muy íntimas para mí, piensan que no tengo. Mis mayores -o las generaciones de en torno a los cuarenta o cincuenta, ya “colocadas”-, dirán que escribo este mensaje desde la comodidad de mi hogar y desde un ordenador, cuando lo cierto es que lo estoy haciendo, sí, desde un ordenador, pero desde un despacho sin calefacción y un treinta de diciembre, despacho de una entidad en la que tengo derecho a estar pero de la que no percibo ni un céntimo de euro -aunque pueda percibir otros bienes, aun mayores-. Pero claro, los miembros de estas generaciones de profesionales, nacidas al amparo de reglas que, por muy difíciles que fueran, estaban claras, son hombres de honor. Desde las autoridades políticas del país y desde las antiguas generaciones se me dirá que hago esto porque no tengo nada más que hacer, porque soy un vago y porque no quiero buscar trabajo, cuando lo cierto es que trabajo, lo que se dice trabajo en plena crisis del sistema financiero mundial, de haber ofertas adecuadas -o muy por debajo de mi formación, no me importa eso; lo que sí me importa es poder hacer un trabajo que sepa hacer bien, ya sea lavar platos o publicar en las mejores revistas del mundo en mi ámbito de conocimiento teórico, que formalmente es la ciencia jurídica- no las habrá hasta pasadas las Navidades, pues estamos a 30 de diciembre y, los que tienen la suerte de trabajar en este mísero país, están bastante ocupados intentando cerrar, cuando no “cuadrar” la contabilidad (o las contabilidades, de sus empresas) como para plantearse encima la posibilidad de nuevas contrataciones. Pero aquellos hombres que esgrimen contra mí -y, seguramente, contra más personas de mi generación, y con mayor probabilidad contra personas de generaciones anteriores a la mía, son hombres de honor. Haré un inciso. Se me hielan los dedos. Iré a por un té y seguiré, pues esta tarde tengo visita con el médico; ah, esa es otra, los “hombres de bien”, algunos muy cercanos a mí, me dirán que estoy enfermo porque yo quiero, porque no hago nada por curarme, cuando lo cierto es que nunca he tomado tantas pastillas -de la clase que fuera- antes de la crisis. Pero esos hombres, son hombres de honor. Y yo, como miles de personas de la generaciones de la treintena, con nuestros proyectos y carreras profesionales truncadas, no nos queda sino gritos de indignación, cuando no de desesperación que acaban en decepción. Podría decirse que pertenezco a aquel sector de aquella “masa informe”, pero de la que salieron muchas ideas, del 15-M -aunque por edad ya no me correspondía-, que, dentro del sector de los “indignados”, estaría dentro del grupo de los “decepcionados” (en internacional, “disappointed”), entre otras cosas porque, como me he ocupado de decir en multitud de ocasiones, empecé un camino difícil (que no me vengan ahora con hacer oposiciones, tengo un Doctorado, y no conseguido de cualquier manera… ¿vale?), en el que me cambiaron las reglas a mitad de la partida. Estos extraños especímenes, entre los que yo me encuentro, a los que nos cerraron por unos segundos la puerta del ascensor, estamos a la cola incluso de la gran población de parados juveniles (según la definición del INE, de los 16 a los 25 años, ahora en torno al 46%). Y éstos, con todo su derecho, son los que deberán venir con más fuerza para arreglar lo que otros no supimos ni pudimos, pero que han destrozado otros. Pero claro, esos “otros”, catedráticos, rectores, políticos, profesionales, que también son padres y madres, son “hombres o personas de honor”, que cargan las tintas contra nosotros y contra los jóvenes recién graduados o “masterizados”: ¿Solución para todos nosotros, siquiera provisional? Hacer todo lo posible para marcharse fuera del país. ¿Solución “heroica”? Dar testimonio de las injusticias del mundo en la primera línea de batalla, en el Tercer Mundo, solos o con alguna ONG, de cualquier carácter, religiosa o laica, curando enfermos, alfabetizando niños o adultos, o haciendo aquello que sepamos hacer allí, donde se manifiestan en mayor medida los efectos de la insolidaridad de la gran familia humana.

DESARROLLO

  Sé perfectamente que la página que reblogueé ayer proviene de una escritora próxima a los círculos del sitio rebelion.org, de ideología izquierdista más bien marxista, neomarxista o anarquista, según los escritores, y que la sola utilización de estos términos puede sonar anticuada, cuando no como una descalificación, para muchas personas, especialmente para mis lectores nacidos después de la caída del Muro de Berlín y del fin de la Guerra Fría, a la que seguiría después la caída de la Unión Soviética, precisamente el día de Navidad de 1990, acontecimiento que yo recuerdo perfectamente. Sin embargo, no por ello debemos despreciarlo bajo sospecha de “sesgos extraños”; todo lo contrario, máxime cuando lo que se aporta son datos sacados de fuentes fidedignas y contrastados, algo que no puede decirse de todas las entradas que se publican en el mencionado sitio -y, desde luego, no puede decirse de la mayoría de los datos publicados en los llamados periódicos o revistas tradicionales, afines de una u otra manera a uno u otro poder-, que conviene leer de vez en cuando para despertar las conciencias, pues sobre muchos puntos, cualquier persona sensata y con un mínimo de conciencia social puede estar de acuerdo. Dicho esto, pecaría de lo que Noam Chomsky llamara “fallo de estrategia” si centrara mi comentario en una -siquiera aludida- descalificación formal por el origen de la fuente escogida para desarrollar mi comentario sobre la cuestión de fondo (cfr. Chomsky, Noam, 2002). Ninguna fuente -desde luego, no los periódicos o las revistas al uso- es tan clara y ruda como algunas que nos pueden venir de corrientes que tal vez no estén tan lejos como ellas creen, o como nosotros creemos -como observará el atento lector de mi comentario-, de mi planteamiento, un planteamiento basado en la justicia y en el amor al prójimo, que es simplemente incompatible con la situación actual del mundo en lo que se refiere al reparto de los recursos y de la riqueza, y que se ha manifestado como “crisis financiera” precisamente en los países del Primer Mundo, como señal de alarma de que “hay algo podrido”, y mucho, en el “sistema económico mundial”. Pero vayamos al comentario en sí, que espero que mis seguidores -y cualquier persona que caiga accidentalmente en esta página- tengan la paciencia de leer.

Para ello, intentaré resumir mi actual postura, fruto de una reflexión larga y madura durante mucho tiempo -ya desde los tiempos de mi adolescencia- sobre uno de los principales problemas del mundo, el del reparto de la riqueza, y sobre el escándalo que supone -por cierto, denunciado en repetidas ocasiones por el actual Papa en ejercicio Francisco- dicha desigualdad.

A partir de una somera lectura de los datos aportados y debidamente contrastados sobre las cifras de pobreza en el mundo –y, de paso, en nuestro país-, quisiera comenzar el desarrollo de mi planteamiento felicitando a Olga Rodríguez por haber tenido la osadía de hablar de uno de los problemas sociales globales más importantes, si no del Problema Social por antonomasia -en el siglo XIX se puso de moda la expresión “Cuestión Social”, pero limitada a Occidente, en el marco de lucha ideológico entre marxismo y capitalismo y sin referencia alguna al problema Norte-Sur, del que empezó a hablarse en serio después de la descolonización, a partir de la segunda mitad del pasado siglo-, cualquier lector sensato debería, por lo menos, plantearse la posibilidad de adoptar una postura de indignación ante las situaciones que se describen en el texto, o de simple desasosiego, cuando no de auténtico rechazo o repugnancia por el “estado del mundo”, que debería conducirse a plantearse estrategias para cambiar las injustas situaciones descritas. Sin embargo, el cambio no es tan fácil, nunca ha lo ha sido. Y los principales problemas que una limitada mente como la mía ha podido detectar para ello, tras el estudio de la Historia, son los de siempre: la complicidad de los periódicos tradicionales con los partidos políticos que sustentan a los Gobiernos, democráticos y no democráticos, en el poder; la gran capacidad de manipulación de las élites políticas y dirigentes de los llamados “países en vías de desarrollo”, muchas veces entremezcladas con complejas alianzas políticas y militares que involucran a Gobiernos de los países del Primer Mundo; la influencia de las estructuras de poder y disuasión creadas y fomentadas por dichas élites, que cuidadosamente elaboran discursos para tachar a quienes cuestionen el sistema vigente de reparto de la riqueza mundial de “conspiracionistas”, “locos” o “comunistas”. Ello hace que sea realmente difícil encontrar pruebas concluyentes de la complicidad de nuestros Gobiernos occidentales en las atrocidades cometidas en el Tercer Mundo, y, cuando éstas son encontradas, tras la encomiable labor de equipos de periodistas de investigación independientes a lo largo de muchos años, ya se ocupa el Poder de disolverlas, de designar “cabezas de turco” propicias (por supuesto, sólo cuando el “escándalo” desvelado salpica a las clases bajas o medias de nuestros todavía acomodados países occidentales, que comienzan a ver sus sistemas “en crisis”; vid., por el ejemplo, el “caso Madoff”). Cuando el problema afecta principalmente a países del Tercer Mundo, sin embargo, en el mejor de los casos, si las pruebas llegan a presentarse (vid., por ejemplo, la polémica de los llamados “blood diamonds” a finales del siglo pasado y la polémica intervención de multinacionales británicas en los conflictos sangrientos por los diamantes aprovechando el golpe de Estado en Cuando el problema afecta principalmente a países del Tercer Mundo, sin embargo, en el mejor de los casos, si las pruebas llegan a presentarse (vid., por ejemplo, la polémica de los llamados “blood diamonds” a finales del siglo pasado y la polémica intervención de multinacionales británicas en los conflictos sangrientos por los diamantes aprovechando el golpe de Estado en Sierra Leona de 1999), los Gobiernos de los países poderosos mandan el problema a las ineficaces instituciones creadas por ellos mismos para resolverles ciertas papeletas envenenadas; así, en el ámbito europeo, a las instituciones de la UE -cada vez con menor poder en todo lo que no sea “económico”-, lo que casa muy bien, como se dice en el artículo, con la afirmación de que “el dinero manda”; y, en el ámbito internacional, esta clase de problemas son “disueltos” muy bien en el entramado de la “familia de las Naciones Unidas”, que nunca tuvieron poder real y cuya autoridad moral está cada vez más en tela de juicio.

En relación con el post reblogueado de Olga Rodríguez, la autora trata también otros problemas relacionados con el reparto de la riqueza y la mayor carga que cada vez tienen que soportar las familias, incluyendo una referencia a un tema tan espinoso como polémico y actual, como es la cuestión del drama del aborto. Sin ánimo de entrar ahora en mi planteamiento personal y moral, o en mi planteamiento como jurista -y penalista- en este complejo problema, no le falta razón a la autora cuando afirma que el sistema económico actual -yo diría, el sistema global, político y económico, de reparto o distribución de la riqueza en el mundo, bien lo llamemos “estadio avanzado del capitalismo postfordista” o con cualquier otra denominación que respondiera a un modelo con el que cualquier muchacho de la escuela de Chicago pudiera soñar-, “contribuirá a crear un mundo con más seres humanos sin una vida digna, sin sus necesidades cubiertas, algunos con malformaciones que quizá el sistema sanitario público no pueda atender, e incluso sin el amor y autoestima que todos merecemos para saber exigir nuestro derecho no solo al pan, sino también a las rosas”. Por cierto, no hay rosas sin espinas, y esto conviene aprenderlo desde muy pequeño si no queremos volver a caer en las famosas “utopías” (que finalmente acaban siendo distopías) que las izquierdas implantaron y mantuvieron con violencia durante el pasado siglo, como el socialismo real. Pero no por ello debemos construir espinas transgénicas allí donde no las ha puesto la naturaleza (o Dios). La Navidad, con la conmemoración de la venida al mundo de Jesucristo -ya sea para quienes crean el Él como el Hijo de Dios, ya sea para los que le consideren un simple hombre, aun excepcional- debería recordarnos que la mayor responsabilidad -o mandamiento, para los creyentes- que tenemos para con nuestros semejantes es el Amor. Que debemos amar a los demás como a nosotros mismos. Y esta actitud -y esto ya son observaciones mías, pues no pretendo aquí entrar en la doctrina social de la Iglesia- no puede -no debe-, en la medida en la que el hombre es un ser social, que necesita estructuras para cooperar que implican cesión de liberad en favor de entidades mayores aptas por su propia naturaleza para administrar mejor los bienes de la Tierra (llamémoslas ciudades, Estados, sociedad)-, ser privativa del comportamiento individual. Los Estados están al servicio de las personas, del ser humano, y no al revés. Por lo tanto, deben promover una adecuada distribución de los recursos, con la participación de todos, atendiendo a las necesidades de todas las personas de la Humanidad, especialmente de las más desfavorecidas y de aquellas que presentan necesidades reales especiales. Esa es la auténtica democracia. Así, por cierto -miento, de manera más radical, pero que puede conseguirse, paso a paso-, vivían los primeros discípulos de Jesús, y así se nos relata en los Hechos de los Apóstoles: “Nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, pues lo poseían todo en común (…). Entre ellos no había necesitados, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero de lo vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles; luego se distribuía a cada uno según lo que necesitaba” (Hch, 4, 32-26). Y los primeros Padres de la Iglesia, como el beato Orígenes, San Ambrosio o San Jerónimo, se ocuparon una y otra vez en decirnos que “no somos dueños, sino administradores de lo que se nos ha dado”. Al leer estos textos, en lo que se refiere al reparto de la riqueza, a veces parece que estamos leyendo a Owen, a Fouirier, o al mismísimo Proudhon. Quizá uno de los principales errores del marxismo histórico del siglo XIX, en su doctrina del “socialismo científico, estuvo condicionado por su conexión con el materialismo radical y el positivismo determinista tan en boga por aquella época, a partir de la propia denuncia de Marx de los socialistas utópicos, como Owen o Fourier, que propusieron fórmulas societarias que podían ser controladas “desde abajo”, sin necesidad de “manipular” el gran aparato estatal propio de la burguesía que el posterior desarrollo de la corriente que habría de prevalecer en el marxismo, el marxismo-leninismo, postularía para instaurar la tan conocida “fase de transición” al verdadero comunismo, es decir, el socialismo real. No puedo entrar aquí, por falta de conocimientos y por no ser éste el foro más adecuado, a desarrollar esta hipótesis. Pero simplemente he querido lanzarla al aire, y a la red, para la reflexión de muchas personas de buena voluntad que todavía se siguen sintiendo “hijos del marxismo”, especialmente del marxismo “revisionista” occidental de la Escuela de Frankfurt.

Entonces, parafraseando a Lenin… ¿Qué Hacer?: Para empezar, tan sólo hace falta dar el primer paso en la dirección contraria en la que las estructuras actuales de poder lo vienen dando, y desde aquí lanzaré sólo unas someras ideas: Hay que cargarse la “gran mentira” del capitalismo financiero especulativo, especialmente en el mercado de las materias primas, así como la gran brecha existente entre capitalismo financiero y capitalismo real, que corre pareja a la gran influencia entre economía financiera sobre la economía real, como se denuncia en el artículo comentado, hasta el punto de que resulta gravemente inmoral que unos señores desde Londres o Nueva York, desde sus ordenadores, se dediquen a “cambiar” legalmente (es decir, especular brutalmente) el precio del trigo, provocando con ello directamente que familias enteras en la India, por ejemplo, no puedan comer por uno o n días. El “cómo” hacerlo sólo podrá resultar de una combinación de raras virtudes y habilidades como la inteligencia, la bondad, la sabiduría de los mayores, la valentía y la decisión de las generaciones más jóvenes -y me refiero aquí, sobre todo, a las generaciones “desencantadas”, “indignadas”, “disappointed” o con el término con el que mejor se identifiquen aquellas personas de edades comprendidas en torno a los 22-27 años, es decir, las generaciones mejor formadas, con conocimientos y habilidades técnicos que han adquirido en las Universidades y en otros centros de enseñanza superior, y que ahora ven cerrado el acceso a su primer empleo cualificado,entre otras cosas. Es de estas generaciones de las que tendrá que salir el liderazgo. Porque una cosa está clara. Cuando hablamos de reparto desigual de riqueza, o de “crisis” en los países occidentales, no estamos hablando de una catástrofe natural, ni de una epidemia natural -también podría haberlas artificiales promovidas por varios Gobiernos en su afán por su inversión en guerras químicas y bacteriológicas, incluida la institución oficial y pública más poderosa del mundo, el Gobierno Federal-; tampoco hablamos de un ataque extraterrestre, o de un fin del mundo provocado por agentes exógenos al hombre. Y es que, cuando hablamos de estos graves problemas a los que deberá enfrentarse la Humanidad de los próximos decenios -ya se está enfrentando-, hablamos de problemas generados por el hombre. No debemos olvidarlo. No podemos olvidarlo. Me gustaría concluir haciendo mías las palabras de J. F. Kennedy tras la crisis de los misiles de Cuba: “Nuestros problemas los ha creado el hombre y, por consiguiente, el hombre los puede resolver. Y el ser humano puede ser tan grande como desee. Ningún problema del destino humano está fuera del alcance del ser humano. La razón y el espíritu del hombre a menudo han solucionado lo que parecía no tener solución. Y estamos convencidos de que pueden volver a hacerlo (…) Porque ambos [Los Estados Unidos y la Unión Soviética de entonces, pero donde pone ambos podría leerse ahora las principales potencias, políticas, económicas o de cualquier tipo, de la Tierra] estamos dedicando a armas cantidades ingentes de dinero que sería mejor dedicar a combatir la ignorancia, la pobreza o la enfermedad. Ambos estamos atrapados en un círculo vicioso y peligroso en el que la sospecha de un bando genera sospecha en el otro, y las nuevas armas engendran armas para contrarrestarlas (…) Así pues, no seamos ciegos a nuestras diferencias, pero dirijamos también la atención a nuestros intereses comunes y a los medios que nos pueden permitir resolver esas diferencias. Y aunque no podamos poner fin ahora mismo a nuestras diferencias, al menos podremos ayudar a que el mundo sea seguro para la diversidad. Porque el análisis final es el siguiente: nuestro vínculo común más básico es que todos vivimos en este pequeño planeta. Todos respiramos el mismo aire. Todos nos preocupamos por el futuro de nuestros hijos. Y todos somos mortales[5]”. No he podido encontrar un final mejor y más esperanzador para concluir la exposición del desarrollo de mi planteamiento. 

EPÍLOGO

Este epílogo está dedicado a aquellos en los que, en la primera parte de mi artículo, he llamado “pobres”. Lejos de acusarles, pido a Dios que abra sus corazones para que puedan acoger su Amor, pues sólo desde este Amor podrán cambiar, si quieren, las cosas. Ahora bien, Dios, que es Amor, no se impone, sino que se propone. Sin la colaboración con la gracia y con el Amor de los poderosos de este mundo no pueden cambiar las cosas, si no se dejan transformar primero por el Amor de Dios. Si se aferran sólo a sus riquezas, nada se llevarán, y volverán al polvo del que fueron formados. Que recuerden el final de la película “Ciudadano Kane” (1941, Orson Welles, dir., guión de Herman J. Mankiewicz y Orson Welles), y Dios quiera que algo de lo que dicho final sugiere pueda suscitar en ellos un sentimiento, siquiera débil, parecido a la conmoción. Así que, por el Amor de Dios, que nos enseñó a amar incluso a nuestros enemigos, trabajemos cada uno de nosotros por un mundo mejor y recemos para los que tienen en sus manos las mayores responsabilidades abandonen su camino de injusticias y se conviertan al Dios amor, El cual, “no se recrea en la destrucción de sus criaturas” (Libro de la Sabiduría 1, 13-14). Una advertencia para quienes consideren estas palabras propias de un iluso, o para sus propios destinatarios. Se bien que muchos de los responsables de la actual situación injusta de reparto de la riqueza han “heredado” posiciones de las que no quieran, o quizá realmente no puedan desprenderse, pues incluso ellos tienen seres queridos. Otras veces, han “crecido” tanto en estructuras de poder organizado creadas por ellos mismos, o que ellos mismos han contribuido a crear, que funcionan como auténticas mafias, y no dejarán fácilmente “irse de rositas” a los miembros que quieran abandonarlas. Si quieren hacerlo, tal vez tengan que cargar con una penitencia verdaderamente dolorosa, especialmente si sus manos están manchadas de sangre. El precio podría ser el de sus vidas o el de sus seres queridos. En otras ocasiones, será sencillamente imposible actuar incluso para un grupo de poderosos realmente interesado en ir cambiando las cosas, por estar emponzoñados demasiado tiempo en una red de la que muy probablemente sea muy difícil salirse sin sufrir las consecuencias de ser expulsados del sistema, cuando no directamente, digamos, utilizando el lenguaje de las organizaciones de poder, “neutralizados”. Otras veces, el único camino para acabar con un sistema injusto que acabe involucrando todas las instituciones sociales que podamos imaginarnos y más al más alto nivel, habrá que “salirse del sistema”, como en la película “The International”, sobre el gran poder de la banca, en connivencia con las grandes corporaciones y los servicios de inteligencia de las principales potencias internacionales (US, 2009, dirigida por Tom Tykwer, guión de Eric Singer y protagonizada por Clive Owen y Naomi Watts), jugándose el tipo, y muchas veces el resultado será “sólo” el de poder salvar unas cuantas vidas.  Frente a ello, y a tal espanto, a este humilde servidor no se le ocurre otra cosa que apelar, de nuevo, a Aquél que nos puede y quiere salvarnos. Tened Fe, porque “para Dios nada hay imposible” (Lc 1, 37). Todavía hay tiempo. “There is still enough time, brother”. Así rezaba el cartel ondeando al viento con el que acababa la escalofriante película “La Hora Final” (US, dirigida por Stanley Kramer, guión adaptado de John Paxton y James Lee Barrett a partir de la novela de Nevil Shute “On the beach” (1957), y protagonizada por Gregory Peck y Ava Gardner), una vez desaparecida la Humanidad a causa de las armas que ella misma había creado para protegerse. Feliz Año Nuevo 2014 a todo el mundo.

Pablo Guérez Tricarico, PhD.

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To the extent possible under law, Pablo Guérez Tricarico, PhD has waived all copyright and related or neighboring rights to Message to the poorest people of the World: It’s up to you to change “this” Wold, your World! There is still enough time. This work is published from: Spain.

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[1] La cita la tomo de un post publicado en “Lo cierto sin censura”, redactado por Olga Rodríguez y tomado de la web rebelion.org -la cual, pese a tener un cierto sesgo “de izquieda radical”, no suele mentir en cuestión de datos y cifras, así como en la actualización de los mismos-, y que me he tomado la libertad de rebloguear a mi blog (lo podéis leer entero, con las referencias necesarias, en mi blog a continuación o, directamente, en http://lociertosincensura.wordpress.com/2013/12/28/un-crimen-organizado

[2] Sobre ello, ya antes de la crisis, vid., por todos, Meliá, Jorge, “La Constitución económica: promesas incumplibles”, publicado en la Revista Jurídica de la Universidad Autónoma de Madrid, no. 7 (2002), pp. 49-101, con más referencias nacionales y extranjeras).

[3]Fuente: http://lociertosincensura.wordpress.com/2013/12/28/un-crimen-organizado/. Para estadísticas anteriores sobre pobreza infantil podéis consultar el siguiente enlace en la página oficial de UNICEF: http://www.unicef.es/infancia/ong-espana/infancia-espana/pobreza-datos).

[4] Rodrígez, Olga, en http://lociertosincensura.wordpress.com/2013/12/28/un-crimen-organizado/, donde la autora recoge, de manera muy acertad, la siguiente reflexión de Jean Ziegler, ex relator de Naciones Unidas para Alimentación y posteriormente integrante del Comité consultivo de Derechos Humanos de la ONU, el cual ha sostenido que “Vivimos un orden caníbal del mundo. El mercado alimentario está controlado por una decena de sociedades multinacionales inmensamente poderosas, que controlan el 85% del maíz, arroz, aceite. Estos amos del mundo deciden quién va a morir y a vivir, fijan precios”.

[5] Discurso del Presidente de los Estados Unidos John. F. Kennedy en la American University, Washington D. C., 10 de junio de 1963.

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Un crimen organizado

diciembre 29, 2013 § 3 comentarios


Os aconsejo que leáis mi comentario, algo más largo de los comentarios usuales, después de leer los datos referidos por la autora de la entrada reblogueada “Un crimen organizado”. Para los que no estéis familiarizados todavía con la estructura del blog, el comentario podéis encontrarlo entre los “widgets” que aparecen en la columna lateral derecha, o, directamente, pinchando directamente sobre el título de la entrada posteada o poniendo en el buscador https://pabloguerez.com/2013/12/29/un-crimen-organizado/

¡Espero vuestros comentarios!

Lo Cierto sin Censura

Olga Rodríguez
Tomado de Rebelión

En el mundo hay suficientes alimentos para todos, pero casi mil millones de personas pasan hambre

alimentos-hoyEn el mundo hay suficiente comida para que todas las personas dispongan de los alimentos necesarios para gozar de una vida sana y productiva. Esta frase es una cita exacta rescatada de la FAO, la Organización para la Alimentación y Agricultura de Naciones Unidas.

De hecho, según cálculos de la ONU, en la actualidad se producen alimentos para nutrir a 12.000 millones de personas en un planeta habitado por 7.000 millones. Y sin embargo, cerca de 3,1 millones de niños se mueren de hambre cada año y una de cada ocho personas no recibe suficiente comida para estar saludable y poder llevar una vida activa, también según datos de la FAO.

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¿Se celebra la Navidad en el hinduismo?

diciembre 28, 2013 § Deja un comentario


Interesantísimo artículo sobre la celebración de la Navidad en un país de espiritualidad milenaria como la India, de cuyos maestros aprendieron no sólo técnicas de relajación, sino formas de oración meditativa y contemplativa algunos sacerdotes jesuitas de mente abierta teóricamente pertenecientes a la llamada “cultura occidental”. Recomiendo su lectura íntegra, por lo que lo voy a rebloguear a mi blog sobre “Victimizaciones, blaming e hipocresías de la sociedad actual”, en http://pabloguerez.com, donde podéis ver lo que significa para mí, y para los creyentes en Jesucristo, la Navidad. En mi felicitación también describo la “paganización” y la “mercantilización” que han criticado los dos comentaristas anteriores. Como cristiano y residente en un país occidental, donde la celebración de la Navidad nos viene, en algún sentido propuesta secularmente (nunca me atrevería a decir impuesta, al menos hablando de países democráticos), y donde algunos aspectos de la misma parecen “socialmente ordenados” por el calendario civil (celebraciones y cenas de empresa, etc.), reivindico el sentido auténtico de la Navidad como Fiesta en la que celebramos el encuentro con Dios hecho hombre. Sin perjuicio de mi fe, y en relación con la dimensión socioantropológica de la religión, adopto a este respecto un planteamiento ecuménico, que tiene la ventaja, a mi juicio, de incorporar la actitud más sensata que cabe adoptar socialmente ante el fenómeno religioso. Por ello me alegra saber, por la lectura del artículo, que encontramos planteamientos ecuménicos basados en la celebración de valores a los que socialmente damos importancia -por poner un ejemplo, en Navidad, la ayuda al prójimo y al necesitado-, tanto en Occidente, donde hay mucha gente cristiana no practicante, agnóstica o incluso atea que reivindica el llamado “espíritu navideño”, es decir, el ambiente -posible, si queremos-, de paz y fraternidad que envuelve esta época del año, como en Oriente, donde el artículo nos explica al final cómo hay planteamientos de comunidades no cristianas que acogen estos valores -por cierto, no tan alejados de las religiones y de las filosofías orientales- como válidos para orientar nuestra conducta y poder conmemorarlos como se merecen precisamente en Navidad. Así que, como todavía estamos en el Tiempo litúrgico de Navidad… ¡Feliz Navidad a todos!

Hijo de Vecino

Cuando se acerca la época navideña es normal que amigos o conocidos me pregunten si mi familia y yo celebramos la Navidad, ya que se trata de una festividad cristiana y mis costumbres religiosas son más bien hindúes. Entiendo la pregunta, a la vez que muchas veces yo quisiera hacer la misma interrogación a las personas no religiosas que también celebran Navidad.

Todos sabemos que en la Navidad se recuerda y celebra el nacimiento de Jesucristo, por lo tanto en origen es una festividad limitada a la religión cristiana. A pesar de ello, muchísimas personas que no tienen una religión determinada o, incluso, son ateas, celebran la Navidad como un evento social y familiar de carácter secular.

Esto es verdad en occidente y también en varios sitios de oriente donde, en los últimos años, el estilo de vida moderno ha calado en culturas que, a priori, no estaban influidas…

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Holy Innocents: Are they responsible for their situation?

diciembre 28, 2013 § 2 comentarios


inocentes

It was not God, who created the death. He doesn’t take pleasure by the destruction of living beings (Si 1, 13-14)

12/28/2003. The Catholic Church dedicates this day to the Memory of all the innocents of the Wold, specially the little children, the children that will be aborted for many causes -that, specially in the countries of our comfortable 1st World, but also in Africa or Asia, are not ever aborted under “tragic cases”-,  and the most vulnerable people, reminding the massive killing ordered by Herodes in the time when Jesus born. Twenty one centuries before, the situation and the presence of the evil inflicted by humans to other innocent humans seem to be the same, or worse. ¿How many time must we wait until the people who have the real power will decide to take effective measures -which should involve many sectors of the society, from direct investmens in the 3rd World in education in peace, human rights, respect, social and sexual rights, to the implementation of peacekeeping operations under the oversight of UN, including the rightful use of force- in order to combat the injustices perpetrated against the most vulnerable people of the World?  I want this image not to comment. Its is just enough. Suficiente. Satis.

Legal Note: Depending on your jurisdiction, the above posted image should be protected by copyrights or other related rights regarding the protection of the intellectual property. In case of I may receive a reclaim by the owner of such rights, or in case of I realize the will of the owner, not to publicize this image, I will proceed to remove it from my site, however you can find it in many sites in the Internet.

Through the Bus Window : A Photo Essay

diciembre 27, 2013 § Deja un comentario


NO COMMENT: There is still life after destruction.

J VS WORLD

My understanding of Rwanda was primarily formed through a foggy mini-bus window, as my study-tour snaked its way through the country. We were laden down with heavy books and lectures about the 1994 genocide and the current political situation, but these shed little light on the reality of everyday Rwandan life. The windows of the minibus gave me a glimpse into this reality, and while it did not capture the overcrowding, the agrarian subsistence or the scars of the past, it did shed light on the actual geography of the nation and the role the scenery had to play in the nation’s history. This can be seen particularly through Rwanda’s thousand hills which are dotted with the homes of both Tutsis and Hutus, who live and work side by side every day put aside these grievances for the good of the country. The poverty is bleak, but the perfect climate…

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Through the Bus Window : A Photo Essay

diciembre 27, 2013 § Deja un comentario


Through the Bus Window : A Photo Essay.

 

http://smallfishtravels.wordpress.com/2013/12/17/through-the-bus-window-a-photo-essay/

No comment: There is still life after destruction.

Could US financial reform help fix China’s banking system?

diciembre 27, 2013 § 1 comentario


¿Dónde estoy?

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