Barack Obama meets Pope Francis at Vatican: mutual interest in a new world economic order

marzo 28, 2014 § Deja un comentario


I hope that in this meeting the Pope, who has brightly joined Christian speech and behavior, may enlighten the mind of the President and touch his heart, so he can really turn his wishful speech into the praxis and implement the main social marks of his electoral program, specially regarding social justice and redistribution of wealth -although this concept is not so loved by the main American frame of mind-, education, public health and public social services. There are still time, but not so much. With the help of God, in Who both mondial leaders believe. Commented by Pablo Guérez Tricarico, PhD, from Spain.

I let for my readers a link to the page of “The Washington Post”, regarding the details of the meeting: http://www.washingtonpost.com/politics/obama-pope-francis-challenges-us-on-economic-and-social-issues/2014/03/27/b466b672-b594-11e3-b899-20667de76985_story.html

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Rescatar a Europa del neoliberalismo

marzo 28, 2014 § Deja un comentario


Compartiendo el diagnóstico, no consigo ver la solución: ¿podríamos ponernos de acuerdo, al modo de un “compromiso histórico”, aquellos que, desde distintas sensibilidades, ya sean procedentes del pensamiento cristiano, ya sean del marxismo crítico, pensamos que la democracia está verdaderamente secuestrada por los mercados?

Lo Cierto sin Censura

Alejandro Nadal

Tomado de: La Jornada

banderas europaLa Unión Europea está hoy más desunida que nunca. La crisis sigue su rumbo, agravada por la obsesión de la austeridad fiscal. La desigualdad y el resentimiento destruyen los cimientos de la unión. La desafortunada situación económica ha puesto de relieve una pregunta fundamental: ¿qué aporta la Unión Europea a los valores fundamentales de la izquierda democrática en el continente europeo? ¿Ha contribuido a fortalecer los principios de la democracia republicana con un compromiso social o es una máquina para destruir esos valores?

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Según Cáritas Española hay 700.000 personas en España en riesgo de exclusión social grave. Una breve lectura en clave sociológica y teológica.

marzo 27, 2014 § Deja un comentario


Así de claro. Así lo ha puesto de manifiesto el coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas Española y de Foessa, encargada de redactar el estudio ‘Análisis y perspectivas 2014’, Francisco Lorenzo. El informe procede de una organización, como Cáritas, que no parece ser sospechosa de ser de extrema izquierda. De acuerdo con este informe, de cuya noticia os quiero enviar un link, 500.000 personas están en situación de exclusión social grave, pues no perciben ningún tipo de ingreso o ayuda. Como indica el informe citado, “11,7 millones de personas están afectadas en España por distintos procesos de exclusión social, un 60% más que en 2007 y 5 millones de personas (1,5 millones de hogares) se encuentran en situación de ‘exclusión severa’, casi el doble que hace seis años. El documento revela que los ámbitos del empleo, la vivienda y la salud son los que más han contribuido al aumento de la exclusión. El indicador más “sorprendente” para los autores es el de la incidencia de los problemas de salud que se han duplicado hasta el extremo de que en “un notable número de hogares” se ha dejado de comprar medicamentos o de seguir tratamientos médicos. Por otro lado, los problemas de vivienda se han incrementado un 36% y los de empleo se han multiplicado por dos de forma que incluso los trabajos que se dan en condiciones de precariedad extrema o de forma irregular se ha reducido por falta de demanda. Atendiendo a las personas más afectadas por la crisis y en las que más ha incidido la exclusión social, el estudio indica que el 44% de las personas excluidas tiene menos de 29 años y que un 35% de los niños está en situación de exclusión, más de la mitad de ellos, en exclusión severa. Mientras tanto, los hogares en los que vive alguna persona mayor se han visto menos afectados –con una tasa de incidencia de la exclusión de un 12,7%– gracias a las pensiones” (fuente: europa press, 27/3/2014, 12:oo h GMT +1). El informe también destaca que somos el segundo país en el “ránking” de mayor desigualdad social de la Europa de los 27, sólo por detrás de Rumanía, y que, además, los niños que en España viven bajo el umbral de la pobreza han aumentado considerablemente, tanto como para que seamos el segundo país a la cola de la Unión Europea en tasas de pobreza y malnutrición infantil, sólo “superados” por Rumanía, y por detrás de Bulgaria o Chipre.

By the way: Estoy cansado de hacer reflexiones al respecto. No sólo estoy indignado, sino hace ya años que he pasado al siguiente paso: estoy decepcionado (disappointed) respecto al sistema capitalista. Y bien por aquellos a los que les va bien, legal o ilegalmente: que disfruten. Algunos de ellos son, o dicen ser, amigos míos.  Pues bien por ellos: ¡enhorabuena por sus ganancias y por su espectacular vida burguesa! En cualquier caso, no es mi sistema, ni me encuentro cómodo en él, por mucho que no tenga valor para salirme de él. Que cada lector, los mejores desde su conciencia, y los peores desde sus “ideologías”, extraiga sus propias conclusiones. Desde mi punto de vista, en relación con el tema objeto de este post, nos hallamos antes tasas comparables en términos porcentuales a las tasas del reaganismo ultraderechista norteamericano, es decir, lo peor de lo peor: una época infausta para la cohesión social de la democracia moderna más antigua del mundo, que, bajo el pretexto de la amenaza soviética, casi se carga su propia idea de democracia. Y es que ningún político norteamericano, incluido el el señor Bush hijo, ha superado en perversidad al señor Reagan. Quizá lo hizo el senador McCarthy, y seguramente habría producido consecuencias nefastas si se le hubiera dejado ser presidente, para lo cual le faltó poco. Gracias a Dios que nunca lo fue. De haberlo sido, es probable que el mundo se hubiera acabado definitivamente en los años 50, gracias al uso de las armas que el hombre había diseñado para protegerse.

Una cosa tengo clara, sin pretender imponerla a nadie: Y es que, en palabras de San Juan de la Cruz, “en el atardecer de tu vida te examinarán en el Amor”. Es decir, según mi pobre fe, más que cuantas experiencias místicas hayas tenido o cuantos retiros espirituales hayas hecho, lo que contará para la vida eterna será algo tan “pobre” como si diste pan al hambriento, si diste agua al sediento, si vestiste al desnudo, si cobijaste o al menos ayudaste al que no tenía casa o la había perdido (por ejemplo, en una ejecución judicial de una hipoteca “subprime”). El propio Jesús inicia sus bienaventuranzas en el Sermón de la montaña bendiciendo a los “pobres en espíritu”, “porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt 5, 3). Y en la interpretación de este pasaje del Evangelio es donde difiero de la teología católica dominante, para la cual, el mismo ha de interpretarse en el sentido de que vale igual para ricos y pobres: ¡no vale igual! Para la teología católica conservadora, debe valorarse igual el desapego del rico de los bienes materiales que posee que la falta de deseo del pobre para conseguir dichos bienes. Ello, en mi humilde opinión, no es acorde con el Evangelio, en primer lugar porque el rico, si no se desposee de sus bienes, siempre tendrá la tentación de apegarse a ellos. Y resulta curioso que, lo que se afirma en otros ámbitos, de que “quien evita la ocasión no evita el peligro”, no se afirme en éste. Pero el argumento fundamental nos lo da el propio Jesús al darnos su consejo evangélico de pobreza, que siempre, hasta la aparición de movimientos modernos como el Opus Dei -con mayor precisión, quiero referirme más bien a la tendencia que ha tomado, sobre todo en Europa y en el Vaticano, el movimiento en general, al margen de respetadísimas, bellísimas y santas personas dentro de él, sobre todo en áreas donde la pobreza está mucho más generalizada, como en los países de América Latina-, habían sido al menos formalmente respetados. En teología dogmática clásica, el consejo evangélico es algo que no es necesario para la salvación, pero que perfecciona muchísimo la disposición del alma a ella, así como a la santidad, por lo que debe ser recomendado; y esto es precisamente lo que no hacen algunos “nuevos movimientos”, incluyendo a la Prelatura Personal anteriormente mencionada. El pasaje evangélico en el que justifico este planteamiento es el del joven rico que se encuentra con Jesús. Aquél, tras haberle preguntado qué es necesario para alcanzar la vida eterna, y haberle contestado Jesús que guardar los mandamientos, a lo que el joven rico replicó que ello lo venía haciendo desde hace mucho tiempo, Jesús le dirigió estas palabras: “Te queda una cosa por hacer: anda, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres. Después ven y sígueme” (Mc 10, 21). La mayoría ya conocéis el final de esta historia.

Con todo ello, la idea fundamental que pretendo transmitir es que, en el fondo, lo que contará para la vida eterna será si amaste a tu prójimo y le ayudaste: “porque tuve hambre, y me diste de comer” (…) Con eso basta. Porque en tu prójimo está Jesús. Y lo que haces con tu prójimo lo haces por Él.

Disculpad esta “ida de pelota”, que quizá no sea tal, al menos del todo. Volviendo al tema central de la noticia, os remito al enlace completo, donde podréis ver otras noticias con contenidos relacionados: http://www.europapress.es/epsocial/ong-y-asociaciones/noticia-amp-caritas-estima-2600-millones-euros-rescataria-700000-hogares-ingresos-espana-20140327135814.html

Un saludo a todos. Que, como se reza al finalizar la Oración de Completas, el Señor nos conceda una noche tranquila y una muerte santa.

VERBUM CARO FACTUM EST…

marzo 25, 2014 § 4 comentarios


… et in nobis habitavit.

 

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                                                                                                                                                Ai miei Genitori

                                                                                                                              Ai mie Avi, nell’ Eternità della Gloria

                                                      A mio Zio Annunziato, Padrino di Battesimo nella Santa Romana Chiesa Cattolica

                                                                                                                                              A mia cugina Annunziata

                                                                                                                      A tutti i miei parenti e ai miei fedeli amici

                                                                                                                    A tutti coloro che leggeranno questo post

 

 

En este Día, la Iglesia Universal celebra la Solemnidad de la Anunciación de Nuestra Señora. Fiesta importantísima que, a pesar de su significado litúrgico -se trata de una Solemnidad-, no ha sido todavía elevada a una Fiesta de Precepto. Pero es muy posible que lo sea en el futuro, a partir de los ánimos renovados de volver a los orígenes del Cristianismo manifestados en la doctrina y en el comportamiento del papa Francisco. Y es que la Anunciación de María es un momento único en la Historia del Tiempo en el que se produce la coincidencia sinérgica de dos sies, los cuales, según el plan divino, iban a ser necesarios para que fuera posible la obra redentora del hombre caído: el “divino” de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Hijo, -un sí que, según los teólogos, estaba “preconcedido” desde antes de la Creación-, y el  “humano”, el sí de María, de la mujer de la Cual el mismo Dios quiso nacer como hombre y a Quien quiso ligar el Misterio de la Encarnación de su Hijo.

La Solemnidad de la Anunciación es por tanto la celebración del a la Voluntad de Dios y, con ello, la celebración del inicio de la reconciliación o de la conversión, si se quiere, del hombre a Dios. De un hombre que se había extraviado pero a quien Dios ama y no abandona. Es la celebración de la vuelta del hijo a la casa del Padre, como en la parábola del hijo pródigo, de donde nunca debió salir; sin embargo, Dios, respetuoso con la libertad de sus criaturas, no nos retuvo en su seno. Pero la buena noticia de la Encarnación es que Dios, haciéndose hombre, se ofreció a sí mismo en la Persona de Jesucristo como víctima propiciatoria y abrirnos de nuevo la Puerta del Cielo. Es decir, en pocas palabras: El Hijo, con su sacrificio en la Cruz, pagó la deuda al padre por todos nuestros pecados, de modo que el Padre está siempre dispuesto a acogernos si desandamos nuestros pasos y nos arrepentimos. Y ello es así, para Dios, siempre, por el valor infinito de los méritos de la Pasión de su Hijo y de su sacrificio redentor, que no son otra cosa de una manifestación y una prueba del Amor infinito y de la Misericordia de Dios, supremo atributo divino y más grande que todas Sus obras, según relata el Diario de Santa Faustina Kowalska, iniciadora de la especial devoción a la Misericordia Divina; una santa “de nuestros tiempos”, que vivió en el siglo pasado, como la definiera el beato Juan Pablo II, quien próximamente, si Dios quiere, será contado oficialmente en la Tierra entre los Santos de la Iglesia.

La Solemnidad de la Anunciación (vid. Lc  1, 26-38) es la celebración del sí, del fiat, del Hágase de María a la Voluntad de un Dios Padre que quiere, por medio de su Hijo, redimirnos, de la forma más cercana a nosotros: el mismo Dios Hijo –la Segunda Persona de la Santísima Trinidad-, se hace hombre, se hace carne mortal en el vientre de María, y, sin perder su naturaleza divina, asume la nuestra, como nos explica la  doctrina teológica de la unión hipostática (unión entre dos sustancias o dos naturalezas), “haciéndose en todo semejante a nosotros, salvo en el pecado” (Hb 4, 15). Pero no por ello -pues precisamente Jesús viene a habitar en el mundo con nosotros, es el Enmanuel, el Dios-con-nosotros-, puede desentenderse o desconocer los pecados y las debilidades de los hombres. Jesús, desde el mismo instante de su concepción, sella una alianza indeleble con el género humano. Él conoce nuestras debilidades porque como hombre, a lo largo de toda su vida, y especialmente a lo largo algunos de los episodios de salvación más importantes de su vida pública que recordamos precisamente en este tiempo de Cuaresma, se encuentra con ellas; más aún, Él conoce y comprende nuestro pecado porque, como Dios, penetra los corazones de los hombres. “Él (La Palabra de Dios) me tejió en el vientre materno” (…) “De lejos penetras mis pensamientos. Todos mis senderos te son familiares (…)”, como rezan los Salmos (vid. especialmente el Salmo 138). En esta Solemnidad, la Iglesia Católica medita intensamente sobre el gran Misterio de la Encarnación, que tendrá en la Navidad su manifestación más visible (o Epifanía), y en la Pascua la culminación de su misión redentora. Pues Jesús, cuya concepción en el seno virginal de María hoy conmemoramos, no ha venido al mundo –como Él mismo repite, de distintas maneras, en distintos pasajes del Evangelio-, para condenar, sino para salvar: “Porque el Hijo del Hombre ha venido al mundo a buscar y a salvar lo que estaba perdido” (Lc 19, 10).  Y María, con su , con su fiat mihi secundum Verbum Tuum, ha hecho posible el milagro más grande de la Historia de la Creación, el Milagro de la Redención, haciéndose Corredentora junto a Nuestro Señor Jesucristo. Pidámosle a Ella también, que es nuestra Madre, que nos alcance de su Divino Hijo las gracias necesarias para que esta Cuaresma represente para nosotros, pese a todos los momentos de prueba y de debilidad, con independencia de las circunstancias más o menos adversas, un tiempo de conversión sincera y profunda que pueda culminar en el gozo pascual, y en la conciencia plena del mayor don que el hombre moderno, en una buena parte, ha olvidado: en saberse criaturas amadas por Dios, redimidas por la Sangre de Su Hijo y, por lo tanto, como en muchas ocasiones le agradaba decir a San Pablo, en Hijos de un Padre. Y quien es Hijo, decía San Pablo, también es heredero del Reino, un Reino que ya puede empezar a habitar en nuestros corazones si le dejamos espacio y que no tiene fin, pues tiene como realización última la Gloria del Cielo.

 

A.M.D.G.


 

In questo Giorno, la Chiesa Universale celebra la Solennità della Annunciazione di Nostra Signora. Festa importantissima, la quale, nonostante il suo significato liturgico –si tratta di una Solennità- none è stata ancora riconosciuta come una Festa precettiva per i Cattolici. Ma è molto probabile che lo si in un futuro, soprattutto se teniamo in conto i rinnovati animi del papa Francesco, e il suo impegno di ritornare sulle origini del Cristianesimo, impegno manifestato dal suo discorso e dal suo comportamento. L’ Annunciazione dell’ Angelo a Maria e un momento unico nella Storia del Tempo nel quale si produce la coincidenza sinergica di due si, i quali, secondo il piano divino, dovevano essere necessari affinché fosse resa possibile la redenzione dell’ uomo caduto: il “divino” della Seconda Persona della Santissima Trinità, il Figlio -un che, secondo i teologi, era già stato preconcesso sin da prima dell’ inizio della Creazione-, e il “umano”, il di Maria, la donna dalla Quale lo stesso Dio volle nascere come uomo e alla Quale volle vincolare il Mistero della Incarnazione di Suo Figlio.

 

La Solennità dell’ Annunciazione è pertanto la celebrazione del alla Volontà di Dio e, cosí, la celebrazione dell’ inizio della riconciliazione o della conversione, se vogliamo, dell’ uomo a Dio. Di un uomo che era smarrito ma al quale Dio ama e non abbandona. È la celebrazione del ritorno del figlio alla casa del Padre, come nella parabola del figlio prodigo, da dove mai dovette uscire; nonostante ciò, Dio, che rispetta la libertà delle Sue creature, non ci costrinse a rimanere nel Suo seno. Ma la buona notizia della Incarnazione è che Dio, facendosi uomo, si offrí Egli stesso nella Persona di Gesú Cristo como vittima propiziatoria per aprirci nuovamente la Porta del Cielo. Vale a dire, in poche parole: Il Figlio, con il Suo sacrificio in Croce, pagò il debiti nostri al Padre per tutti i nostri peccati, in modo da fare che il Padre possa essere sempre disposto ad accoglierci di nuovo se ritorniamo indietro sulla via dei nostri passi smarriti e ci pentiamo. E ciò è cosí, per Dio, sempre, per il valore infinito dei meriti della Passione di Suo Figlio y del Suo sacrificio redentore, che non sono altro che una manifestazione e una prova dell’ Amore infinito e della Misericordia di Dio, supremo attributo divino e piú grande che tutte le Sue opere, secondo il testo del Diario di Santa Faustina Kowalska, iniziatrice della speciale devozione alla Misericordia Divina; una santa “dei nostri tempi”, vissuta nello scorso secolo, cosí definita dal beato Giovanni Paolo II, prossimamente, se Dio vorrà, proclamato santo.

 

La Solennità dell’ Annunciazione (vid. Luca 1, 26-37) è la celebrazione del si, del fiat, del “Cosí sia” da parte della Vergine Maria dinanzi alla Volontà di un Dio Padre che vuole, per mezzo di Suo Figlio, redimerci, proprio nella forma piú vicina a noi: il proprio Dio –la Seconda Persona della Santissima Trinità-, si fa uomo, si fa carne mortale nel ventre di Maria, e, senza perdere la Sua natura divina, assume la nostra come ci spiega la dottrina teologica della unione ipostatica (unione tra due sostanze o due nature). Cosí facendo, Egli si fa “in tutto simile a noi, eccetto nel peccato (Hb, 4, 15). Ma non per questo –perché appunto Gesú viene ad abitare nel mondo fra noi, è l’ Emmanuele, il Dio-con-noi, può non interessarsi o non conoscere i peccati e le debolezze degli uomini. Gesú, dallo stesso istante del Suo concepimento, sigilla una alleanza indelebile con tutto il genere umano. Egli conosce le nostre debolezze perché come uomo, lungo tutta la Sua vita, e specialmente lungo alcuni degli episodi di salvezza piú importanti della Sua vita pubblica che la Chiesa ci propone di ricordare precisamente in questo tempo di Cuaresima, va incontro ad esse; ancora di piú: Egli conosce e capisce il nostro peccato –nel senso che lo comprende- perché, come Dio, è capace di penetrare nel cuore degli uomini. “Egli (che è la Parola di Dio) mi ha tessuto nel ventre di mia madre (…) Da lontano penetri i miei pensieri, tutti i miei sentieri ti sono familiari”, come pregano i Salmi (vid. specialmente il Salmo 138). In questa Solennità, la Chiesa Cattolica medita intensamente sul gran Mistero della Incarnazione, che avrà nel Natale la sua manifestazione piú visibile (o Epifania), e nelle Pasqua la culminazione della sua missione di redenzione. Perché Gesú, il Cui concepimento nel seno virginale della Madonna, non è venuto al mondo –come Egli stesso ripete, in modi e maniere diverse, lungo vari passaggi del Vangelo-, a condannare, ma a salvare: “Perché il Figlio dell’ Uomo è venuto al mondo a cercare e a salvare ciò che era perduto” (Lc 19, 10), affermerà Egli stesso nel Vangelo di Luca. E la beata Vergine Maria, con il suo , con il suo fiat mihi secundum Verbum Tuum (Lc 1, 38 in fine), ha reso possibile il miracolo piú grande della Storia della Creazione, il Miracolo della Redenzione, e cosí si è resa pure Corredentrice nostra assieme a nostro Signor Gesú Cristo. Chiedamole pure a Lei, che nostra Madre, che ci ottenga dal Suo Divino Figlio le grazie necessarie affinché questa Cuaresima rappresenti per noi, nonostante tutti i nostri momenti di prova e di debolezza, e con indipendenza dalle circostanze piú o meno avverse che attraversiamo o ci toccherà attraversare, un tempo di  conversione sincera e profonda che possa culminare nella grande allegria pasquale, e nella piena consapevolezza del maggior dono che l´’ uomo –l’ essere umano- moderno, al meno in una buona misura ha dimenticato: la consapevolezza di sapersi creature amate da un Dio, redimite dal Sangue del Suo Figlio y, per tanto, come in tante occasioni gli era grato affermare a San Paolo, la consapevolezza di sapersi Figli di un Padre. E chi è Figlio, diceva San Paolo, è anche coerede del Regno, un Regno che può già cominciare ad abitare nei nostri cuori, se gli lasciamo spazio, e che non ha fine, perché ha come sua ultima realizzazione la Gloria del Cielo.

 

A.M.D.G.

 

CC0 
To the extent possible under law, Prof. Dr. ric. Pablo  Luis Guerez Tricarico has waived all copyright and related or neighboring rights to “VERBUM CARO FACTUM EST….” This work is published from: Spagna.

        Para la Cuaresma de este año os recomiendo encarecidamente el siguiente enlace de la Revista Humanitas, editada por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Per la Quaresima di quest’ anno vi raccomando vivamente il seguente link alla Rivista Humanitas, editata dalla Pontificia Università Cattolica del Chile:

http://www.humanitas.cl/web/index.php?option=com_content&view=article&id=2635:-domingo-xxxi-del-tiempo-ordinario-he-venido-a-buscar-y-a-salvar-lo-que-estaba-perdido-10-de-noviembre-de-2013&catid=37:evangelio-del-domingo-&Itemid=64

Un abrazo a todos vosotros en Jesús y María / Un abbraccio a tutti voi in Gesú e Maria,

Pablo

MENSAJES DE REFLEXION – MENSAJES POSITIVOS: ¡ APROVECHA A TUS PADRES EN VIDA !

marzo 19, 2014 § Deja un comentario


Y me temo que es verdad. Muchas veces se echa la vista atrás y, ya no con los padres, sino con personas menos allegadas pensamos… “si le hubiera dicho esto o aquello, si no le hubiera dicho lo otro, etcétera, etcétera….”, y esos pensamientos tan dolorosos e inútiles, pero a la vez tan comprensibles y humanos nos puede perseguir durante mucho tiempo. A veces, la vida sólo nos ofrece una oportunidad para decir aquello que tenemos que decir. Así que, en el Día del Padre, tengamos un gesto con los nuestros, si todavía están entre nosotros; por mucho que nos hayamos alejado o enemistado con ellos. Aunque sólo sean dos palabras, que convendría que incorporáramos más a todas nuestras conversaciones: Perdón, y Gracias.

Marcial Rafael Candioti IV - Mi Legado: Humanidad, Solidaridad, Independencia, ¡LIBERTAD!

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MENSAJES DE REFLEXION – MENSAJES POSITIVOS: TODAS LAS BATALLAS

marzo 19, 2014 § Deja un comentario


Quizá podría decirse, aunque nos duela, y mucho, que sobre todo se aprende de las que batallas que perdemos. Cosa que la mayoría de los que hemos crecido en una acomodada sociedad del Primer Mundo que ya hace años que va dejando de ser tan acomodada, no hemos podido experimentar hasta bien entrada la segunda mitad de la veintena. Y que perder una batalla, o varias, no significa perder la guerra. Así que no tengamos miedo de luchar contra nuestras debilidades, o contra aquella parte de nosotros mismos que no nos gusta. Con la ayuda de los demás y con la ayuda de Dios.

Marcial Rafael Candioti IV - Mi Legado: Humanidad, Solidaridad, Independencia, ¡LIBERTAD!

todas las batallas

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Reflexiones al hilo de las Vísperas de hoy, en la Víspera de la Solemnidad de San José, y Festividad de San Cirilo de Jerusalén (18 de marzo), en relación con el apego a las riquezas y el culto a Dios

marzo 19, 2014 § Deja un comentario


Estimados Lectores:

La lectura y el rezo de las Vísperas de hoy no me ha dejado indiferente, sobre todo por el tiempo que en que vivimos. Si actualidad es sorprendente. Vivimos en unos tiempos en el que el dios Dinero parecer haber ganado la partida a todos los ídolos construidos por el hombre, no digamos a los dioses. En plena Cuaresma, nunca más que hoy el hombre del Primer Mundo ha querido caer en la última tentación que el diablo le propuso a Jesús, al cual le llevó a un monte muy alto y, enseñándole todos los reinos de la tierra, le dijo: “Todo esto te daré, si te postras ante mí, y me adoras” ( el que quiera buscar la cita, que la busque). Así que vaya por delante todo mi aborrecimiento hacia las conductas, incluidas las realizadas por miembros de organizaciones religiosas o sectas que dicen pertenecer a la Iglesia Católica, cuando pretenden servir a Dios y al dinero, o incluso en orden inverso. En mi humilde, pero creo inspirada opinión, la Santa Sede, bajo la guía de los pontífices Juan Pablo II y, sobre todo Benedicto XVI, no hicieron mucho en el sentido de convencer a la gente sobre los beneficios del consejo apostólico de la pobreza. Guiados por los criterios del mundo y de la eficacia, quizá se ocuparon más de hacer espectáculo, o propaganda, que de llegar a los corazones de la gente. Siendo algo más rigurosos, es verdad que el beato Juan Pablo II, con la publicación en 1982 de su encíclica “Octogesimo Anno”, lejana de la tibieza del papa León XIII cuando escribiera, no sin cierto mérito, por primera vez, su encíclica que inaugurara la llamada “doctrina social de la Iglesia”, condenó, con palabras muy contundentes, los excesos del capitalismo. Problema de entonces, ya “resuelto”: el comunismo, o, mejor dicho, el socialismo real; los regímenes socialistas todavía constituían un problema, había que desembarazarse de ellos y, desde mi humilde punto de vista, esta consideración  geopolítica, que ya no puede ser tenida en cuenta, primó sobre lo evangélico en la redacción de la encíclica del beato Juan Pablo II, si Dios quiere, próximo santo declarado precisamente por el papa Francisco, un pontífice éste con una trayectoria humana y vital distinta, no procedente ni del Primero ni del extinto “Segundo Mundo”, con sus intereses geopolíticos y de “realpolitik” tan definidos, quien ha declarado en varias de sus homilías, refiriéndose al sistema económico -es decir, el sistema de producción y distribución de riqueza material- que “estamos ante un sistema injusto en su raíz”, pues está basado en la codicia humana. Conviene recordarlo todas las veces que haga falta, especialmente frente a las voces contrarias del pensamiento único del mundo en sentido contrario, pensamiento que se “coló” también, por qué no, en la Iglesia Católica desde hace demasiado tiempo; tanto, que cuando el cardenal Bergoglio fue proclamado Papa el 13 de marzo del año pasado, mucha gente de buena voluntad nacida y crecida bajo los principios cristianos había abandonado ya la Iglesia. La respuesta del papa en su homilía de aquel día fue desconcertante y motivadora para todos, creyentes y no creyentes. Se refirió precisamente a estos últimos, quienes, por curiosidad o por otros motivos habían acudido a la Plaza de San Pedro y los bendijo, diciéndoles que, aunque ellos no creyeran en Dios, el rezaría por ellos, y que eran Hijos de un solo Padre. Desde aquella primera homilía se mostró el talante humilde, conciliador, antidogmático y aperturista del nuevo Papa.

El 18 de marzo la Iglesia Católica conmemora la Festividad de San Cirilo de Jerusalén, obispo y Doctor de la Iglesia, famoso por sus Catequesis sobre la Creación, el hombre y la mujer, y la Redención. Mi interés se detiene, al modo del que realiza ejercicios espirituales, en las Catequesis del Santo relativas a la Creación en el Paraíso Terrenal, cuya lectura no debe conducirnos a una ver una inferioridad ontológica o normativa, o de Derecho divino, de la mujer con respecto al hombre, con consecuencias teológicas importantes; el Libro del Génesis es hijo de su tiempo, aunque esté inspirado por el Espíritu, y no es ajeno a los arquetipos y a las estructuras socioantropológicas de su época. En este sentido, la presunta “inferioridad femenina” que algunos cristianos o judíos extremistas pretenden deducir del relato de la Creación carece de fundamento teológico; en el relato de la Creación narrada en el Génesis debe verse el simple retrato histórico de una sociedad patriarcal como la sociedad israelí -como todas, o casi todas las de la época- del siglo XIII antes de Cristo, que es la época en la que más o menos está fechado el Génesis. Pues bien, como este es un blog crítico, en el que trato de complementar lo que creo que es complementario, razón y fe, digo desde ya que la Iglesia debe revisar su doctrina sobre el papel de la mujer y la moral sexual. No lo digo yo, lo ha dicho el papa Francisco en varias homilías, del mismo modo que antes he querido referirme a sus afirmaciones sobre el sistema económico actual, que, llamando las cosas por su nombre, como hace el papa Francisco, ha considerado como “un sistema injusto en su raíz”. Ya no hay “amenazas comunistas”. El sistema capitalista parecería revelarse, para el pensamiento único neo o ultraliberal, como el único sistema “válido” para la producción y distribución de bienes y servicios. Y yo sostengo lo contrario, pese a mi déficit de formación económica. No es así. Es posible un sistema de distribución y redistribución, sí, de redistribución de la riqueza -aunque a muchos, especialmente en los Estados Unidos, no les guste esta palabra-, justo, que no suponga una vuelta al socialismo real, sino que se base en la justicia social un reparto solidario de la riqueza, complementado por la caridad individual y a nivel de la sociedad civil. Todavía creo que ello es posible, si bien los actores socioeconómicos estén por determinar. Dicho esto, mi absoluta repulsa y condena hacia las conductas -no hacia las personas- que no dejan de aferrarse al dinero como ídolo, sin renunciar a Jesús. O no he entendido el Evangelio, o lo he entendido demasiado. Tales conductas no son agradables a Dios, y a las personas que las realizan no las va a amparar el hecho de que pertenezcan, por ejemplo, al Opus Dei -donde he conocido a personas formidables, pero también a malas personas-, ni siquiera a la Compañía de Jesús, o se trate de personas, como se decía antes “de misa y comunión diarias”. Lejos de juzgar, y refiriéndome únicamente a la conducta material externa, bien puede decirse que alguna de esta gente peca de caer en la segunda tentación que el diablo propuso a Jesús, llevándolo desde el desierto donde se retiró a ayunar y a orar durante cuarenta días y cuarenta noches, a lo alto del alero del templo de Jerusalén: “Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en tus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras” (Mt 4, 6). Y el Señor le dijo: “También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios” (Mt 4,7). Es decir, en palabras llanas, no utilizarás al Señor, no te servirás de Él como instrumento. No utilizarás Su nombre para tu propio beneficio. Y eso pasa por un examen de conciencia de todos nosotros: ¿en verdad recurrimos a Dios para utilizarle, o simplemente le adoramos y nos abandonamos a Él con la confianza de un niño? En la sociedad actual, no cabe duda de que una buena parte de la Iglesia, y muy en particular de las organizaciones descritas, pretenden utilizar a Dios como instrumento. Dios como tarjeta de visita, por ejemplo, para un hombre que ya ha “triunfado” en la sociedad según los criterios del mundo, y que a lo mejor pertenece, aun de buena fe, a alguna comunidad cristiana socialmente reconocida, como “la Obra”, la Acción Católica, el Movimiento Neocatecumenal, Emaús, o muchas otras. La única tarjeta de visita del cristiano es la cruz. Todo lo demás sobra. Y entiéndaseme bien. Con ello no pretendo, ni mucho menos, negar la importancia e incluso el efecto benéfico de los movimientos o asociaciones de la Iglesia, ni mucho menos criticar en general las actitudes de muchos de sus miembros, algunos de los cuales han tenido para mí un efecto benéfico especial y les considero excelente personas, especialmente los procedentes de los movimientos mencionados de la Historia de la Iglesia más “modernos”, y que se caracterizan por la mayor presencia de seglares; todo depende de cómo o para qué se esté en ellos; si para servir a Dios o para servir al mundo o servirse a uno mismo; si para la gloria de Dios o para la propia.

Volviendo al santo de hoy, San Cirilo de Jerusalén, habla de la igual dignidad del hombre y de la mujer ya en el siglo IV, especialmente en relación con el matrimonio. Antes de que los grandes concilios relegaran el papel de la mujer a mero sujeto pasivo de la liturgia católica. Ya he expuesto algo de mi pensamiento con respecto a esto anteriormente. Por ello no me interesan mucho las catequesis actuales sobre el matrimonio católico. Deberían actualizarse. Me interesa sin embargo un aspecto también tratado por el santo, relativo al discernimiento de la voluntad de Dios. Y es que el hombre -entendiendo ahora hombre como ser humano- se de cuenta -especialmente estos tiempos de Cuaresma son particularmente propicios para ello-, puede estar llamado al matrimonio, al sacerdocio, o a cualquier otra Misión que el Señor quier encomendarle. De momento, no sé lo que el Señor quiere de mí. Quizá no quiera que yo tenga una relación con una mujer, a nivel de novia o de flirteo, relación que NUNCA he tenido: ¡por favor, las chicas, sobre todo las que me conozcan, que puedan desmentir esta afirmación, o las que piensen que yo merezco estar con una mujer, que lo digan expresamente en este blog, aun bajo pseudónimo, por el Amor de Dios!

No obstante, si Dios no me llama por el matrimonio o por una relación estable con una mujer, lo entenderé -en el fondo, la biología nos enseña que las mujeres, y ello no desmerece su dignidad, sino que hace justicia a la evolución, buscan en un hombre seguridad, y yo no puedo dársela; al menos, en este momento, a nivel biológico y humano; a nivel de fe, nada es imposible-, y diré, “hágase, Señor, según Tu Voluntad”. Y que el Espíritu Santo, aceptando lo que puede ser una vocación a la pureza, me dé paz y alegría como frutos verdaderos de Su presencia en mí.

Ahora voy con las Vísperas de esta noche, Vísperas del Propio de de San Cirilo de Jerusalén, y Vísperas de la Víspera (valga la redundacia) de San José, especialmente bonitas e instructivas respecto a la relación del hombre con las riquezas.

Invitación inicial

V:/ Dios mío, ven en mi auxilio.

R:/ Señor, date prisa en socorrerme

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno

Salmo 48-I: Vanidad de las riquezas

Antífona. No podéis servir a Dios y al dinero.

Oíd esto, todas las naciones,

escuchadlo, habitantes del orbe:

plebeyos y nobles, ricos y pobres;

mi boca hablará sabiamente,

y serán muy sensatas mis reflexiones;

prestaré oído al proverbio

y propondré mi problema al son de la cítara.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,

cuando me cerquen y acechen los malvados,

que confían en su opulencia

y se jactan de sus inmensas riquezas,

si nadie puede salvarse

ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida,

que nunca les bastará

para vivir perpetuamente

sin bajar a la fosa.

Mirad: los sabios mueren,

lo mismo que perecen los ignorantes y necios,

y legan sus riquezas a extraños.

El sepulcro es su morada perpetua

y su casa de edad en edad,

aunque hayan dado nombre a países.

El hombre no perdura en la opulencia,

sino que perece como los animales.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona: No podéis servir a Dios y al Dinero.

Salmo 48-II

Antífona: “Atesorad tesoros en el Cielo”, dice el Señor.

Éste es el camino de los confiados,

el destino de los hombres satisfechos:

son un rebaño para el abismo,

la muerte es su pastor,

y bajan derechos a la tumba,

se desvanece su figura,

y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,

me saca de las garras del abismo

y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre

y aumenta el fasto de su casa:

cuando muera, no se llevará nada,

su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaba

“Ponderan lo bien que lo pasas”

irá a reunirse con sus antepasados,

que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente

es como un animal que perece.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona: “Atesorad tesoros en el Cielo”, dice el Señor.

Apocalipsis 4,11; 5, 9. 10.12: Himno de los redimidos

Antífona: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria

Eres digno, Señor, Dios nuestro,

de recibir la gloria, el honor y el poder,

porque tú has creado el universo;

porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

porque fuiste degollado

y con tu sangre compraste para Dios

hombre de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos para nuestro Dios

un reino de sacerdotes,

y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado

de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,

la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos, Amén.

Antífona: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

(Se omiten las preces y la breve Oración final)

Magnificat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador,

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.

Su Nombre es santo,

Y su Misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes.

A los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, si siervo, acordándose de su Misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abrahám y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

V./El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal, y nos lleve a la vida eterna.

R./Amén.

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