“Quizá la propiedad, así, sin más, no sea un robo: pero hoy está tramada en tal red de explotación y usura, está inscrita en una estructura tan evidentemente fundada en el hambre de muchos, la ignorancia o el adoctrinamiento miserable de tantos, la violencia organizada de todos, que rebelarse contra ella nunca puede parecer algo en sí mismo reprochable a las almas menos cómplices. ¿No deberíamos empezar ya a desobedecer sistemáticamente sus convenciones como primer paso para revocar de una vez por todas su imperio enraizado en equívocos, tinieblas y temores, pero amparado por las banderas respetadas de la «utilidad» o la «necesidad económica»?” (Prof. Dr. Dr. h. c. Fernando Savater, El contenido de la Felicidad, 1993). Una brevísima recensión a dos frases.

mayo 31, 2014 § Deja un comentario


 

A Fernando Savater, Profesor de Filosofía, filósofo, compañero académico y ciudadano. Felicidades en el día de tu Santo.

 

 

Sorprendente… ¿verdad? Yo no podría haberlo expresado mejor. Por eso he querido reproducir el párrafo entero de Savater. La propiedad está inserta, en la actualidad, en una estructura de poder injusta y opresora. Como he pensado ya desde hace muchos años, la acumulación de la propiedad privada de los medios de producción en manos de unos pocos, en la sofisticada forma que reviste en el estadio del capitalismo posfordiano, afecta de tal manera a la esfera de libertad de cada uno y de todos los ciudadanos que no puede decirse sin más que este tipo de propiedad resulte algo de por sí “natural” o “bueno”, sino que es una artificiosa construcción social de un sistema económico injusto que debe servir para servir al individuo, y no al revés. Sea como fuere, en el párrafo recensionado de Savater encontramos una declaración moral sobre la tendencia a la inmoralidad de la propiedad en el mundo actual tan lúcida,  que me ha despertado al mismo tiempo tanto sorpresa como simpatía. Sobre todo por provenir esta frase de quién viene: El Profesor Dr. Dr. h.c. Fernando Savater, al cual admiro por varias razones, y que no es precisamente un marxista-leninista, sino uno de los pocos intelectuales de este país que realmente merecen ese nombre y que se ha significado notoriamente, hasta el punto de haber puesto en riesgo su vida, en contra de la intolerancia y de la barbarie asesina de ETA, así como de sus cómplices por acción u omisión de un buen sector del movimiento abertxale. Es más, se trata de un firme defensor de la ibertad del individuo frente al Estado y frente a cualquier forma de dominación, sobre todo externa, que no ha dudado, como espero que lean mis lectores en breve, en arremeter contra formas más sutiles de Estado dominador incluso en las sociedades democráticas occidentales; sobre todo, contra la supervivencia de elementos del Estado paternalista y contra el llamado “Estado paternalista terapéutico”; un Estado que, utilizando el lenguaje de la psicología freudiana, “transfiere” los roles tradicionales del Estado absoluto bien entendido como teocracia, bien como suprema realización de la razón hegeliana, a los profesionales de una “salud” definida desde arriba, para el paciente, en beneficio del paciente, pero sin contar con éste. A la defensa de los derechos del paciente, incluso de los que en la actualidad, aun en sociedades democrácticas avanzadas, se niega de iurede facto su libertad, de acuerdo con una  concepción paternalista del proceso terapéutico, he dedicado varias horas durante más de diez años de mi vida, fruto tangible de los cuales han sido una tesis doctoral que probablemente, a pesar de su Premio Extraordinario, quede relegada al olvido, una monografía, un artículo cienttífico largo pendiente de publicación y, sobre todo, una multitud de conocimientos adquiridos y de reflexiones que han quedado para mí y para el resto de mis compañeros. Sin embargo, ya me estoy alargando mucho con esta cuestión. Adelanto la republicaciíon inminente de mi artículo sobre victimización en la psiquiatría, con referencias apropiadas, entre otras, a este magnífico libro “El contenido de la felicidad” de Fernando Savater, ya descatalogado, y que merece más de una recensión. Volvamos por ello a la frase que he querido postear como primicia de la aproximación de este libro, en la línea de mis últimos posts sobre injusticias sociales.

Es por muchos conocida la famosa frase del filósofo, politólogo, economista y trabajador manual francés Pierre-Joseph Proudhon, uno de los mayores pensadores anarquistas de que “la propiedad es un robo”. En realidad, esta frase fue utilizada más a modo de consigna por los movimientos anarquistas revolucionarios y por las encarnizadas discusiones dogmáticas en el seno de la I Internacional sobre las “verdades” de las izquierdas que en su sentido adecuado. En realidad, Proudhon, como el propio Karl Marx, con el cual aquél mantuvo enconadas discusiones teóricas -sobre todo en el ámbito de sus respectivas concepciones de la economía-, nunca sostuvo tal cosa en un sentido radical, es decir, etimológico. Al referise a que la propiedad es un robo, Proudhon habría venido más o menos a defender, contra la propiedad privada de los medios de producción, aquella concepción de la propiedad que venía a considerar el justo precio de la cosa como la suma de su valor originario más el coste proporcional del trabajo realizado para su producción, de manera muy similar a la concepción marxiana -que no marxista-, es decir, del propio Karl Marx, expresada de modo muy clara en el Manifiesto, y de modo algo más sofisticado en El Capital, de que el precio de un bien viene dado por el tiempo de trabajo, y no por la ganancia ulterior del empresario -justificada por el liberalismo por el riesgo de la inversión-, y dada por la economía ortodoxa por el cruce de las curvas de la oferta y la demanda. En ambos casos parece definirse lo que luego, en el pensamientio más elaborado de Karl Marx en Das Kapital, pasaría a la historia del pensamiento socialista como “plusvalía”, o valor añadido. Es significativo que en Alemania se utilice esta palabra (Mehrwert) para indicar ambas realidades económicas, por ejemplo, al definir el IVA (Mehrwertsteuer). De hecho, Karl Marx trata en el Manifiesto, obra genial y cuasi precognitiva -al menos en su primera parte- sobre fenómenos económicos y de globalización consecuencia de la expansión del capitalismo ocurridos un siglo más tarde precisamente en el mundo occidental, y no en el del llamado “socialismo real”, y seguidamente declara expresamente que ni él ni los que pueden denominarse “comunistas” se oponen, ni pueden oponerse, a la propiedad, entendida como un derecho a disponer y administrar los bienes que son fruto del trabajo de la clase proletaria, propiedad a la que prefiere denominar “propiedad personal” en lugar de “propiedad privada”, reservando este términdo para la propiedad de los medios de producción, que es la que el filósofo pretende colectivizar y a cuyo llamamiento llama a los comunistas como vanguardia del proletariado del mundo entero. Es más, la propiedad personal no sólo no debe ser abolida, sino que, a partir de una posición filosófica materialista, constituye un elemento fundamental para el desarrollo de los derechos llamados por el marxismo “burgueses” o “formales”. Esta conclusión está clara y es cierta, y puede ser entendida fácilmente con algún ejemplo, como he propuesto en algún otro post: si yo, el autor de estas líneas, no tengo de qué comer, si no dispongo de un ordenador ni de acceso a Internet, no podría escribir estas líneas y, por lo tanto, no podría desarrolar en plenitud mi derecho a la libertad de expresión y libre difusión de ideas reconocido en el artículo 20 de la Constitución Española. Estaría, en términos marxistas, alienado, pues el ejercicio de mis derechos dependería en definitiva de las pretendidas bondades de un empleador. Contra ello podría argumentarse que podría no tener nada en propiedad, y vivir “de prestado” o, mejor dicho, en precario. Esta situación se parece mucho a la que tengo actualmente. Pero, llevada a sus últimas consecuencias, ello significaría que el ejercicio de mis derechos fundamentales -y esto vale para cualquier derecho de esta clase que podamos imaginar, como el derecho al voto-, estaría siempre en entredicho, pues dependería de otros que quisieran darme muestras de caridad. Un mendigo puede votar, y, por cierto, su voto vale lo mismo que la persona más rica del país, oficialmente el ciudadano Amancio Ortega -igual de ciudadano, al menos formalmente, que el mendigo-, pero si no tiene de qué comer hasta la extenuación, difícilmente le será posible poder desplazarse hasta las urnas. Ni siquiera las ayudas de un Estado social en progresiva deconstrucción -por utilizar un término posmoderno-, podrá garantizarle ese derecho fundamental, derecho que para el ciudadano Ortega -y quiero utilizar la palabra ciudadano deliberadamente, como se utilizaba en la Revolución francesa y tantas veces ha alabado el Doctor Savater- está perfectamente garantizado; tanto, que hasta puede resultarle irrelevante.

Desde una línea de pensamiento formal y aparentemente opuesta, el propio pensamiento católico volvió a tratar sobre la propiedad privada como derecho natural a partir de la publicación en 1891 de la encíclica “De Rerum Novarum”, del papa León XIII, siguiendo la tradición de los Padres de la Iglesia -los cuales, por cierto, eran más colectivistas que la corriente cristiana que ha acabado por ser la dominante, tanto en el mundo católico como en el protestante-. Sobre los motivos de la oportunidad de la publicación de dicha encíclica se ha escrito ya mucho, y ya es conocida la tesis que sostiene que fue publicada para frenar lo que parecía ser una huida imparable del proletariado cristiano, el cual, a la vez que había adquirido conciencia de clase, era cada vez más consciente de la incompatibilidad entre actitud de la jeraquía eclesíastica y el mensaje evangélico originario. Sin embargo, la corriente cirstiana dominante que tanto la Iglesia católica como las Iglesias reformadas han tratado de imponer a sus fieles a lo largo de los siglos, probablemente por las veleidades de la Iglesia de justificar teológicamente un poder civil cada vez más apoyado en el desarrollo del comercio y de la economía de mercado, y cuyas primeras formas empiezan a costituirse, según auotres como Weber, ya en la Baja Edad Media tardía, a partir de los siglos XIV y XV, a partir del afianzamiento del mercadeo que corrió paralelo al florecimiento de llas ciudades (comunes) del Medievo, ha permaecido cuasi inalterada hasta la actualidad, con poquísimas exepciones como la declaración sobre la “opción preferencial por los pobres” que consta en varios documentos del Concilio Vaticano II promovido por San Juan Pablo XXIII y cerrado de manera algo abrupta por el Pablo VI, Concilio del que, por cierto, la mayoría de los obispos y teólogos españoles de la época apenas se enteraron. O, mejor dicho, no quisieron enterarse.

En el siglo XX, probablemente la común lucha del poder civil de la Iglesia y de los países democrácticos dominantes contra el bloque comunista haya favorecido excesivamente la preferencia de la Iglesia institucional por el capital frente a los derechos de los obreros y de los pobres. La publicación en 1991 de la encíclica “Centesimus annus”, por el papa San Juan Pablo II, en la que, además de condenar los ya desaparecidos regímenes comunistas, encontramos feroces condenas sobre los excesos del capitalismo realizados, a mi juicio, de un modo cualitativamente nuevo, parece confirmar esta tesis. Sin embargo, para lo desviarme demasiado de los objetivos de este limitado post, lo que pretendo destacar con estas referencias a la doctrina social de la Iglesia es que la justificaciíon de la propiedad natural realizada por el papa León XIII no se aparta en lo esencial de una comprensión adecuada que tantoi Marx como Proudhon quisieron realizar, al menos en sus primeros escritos, si bien el texto pontificio es heredero de una tradición eclesial viciada durante mucho tiempo por el autoritarismo y por un cierto “despotismo paternalista”, que cabe apreciar sobre todo en la indulgencia con la que el papa trata en su encíclica a la figura del patrón, y que en aquellos tiempos no tan lejanos era un verdadero cacique en casi todos los países católicos occidentales, como hoy lo es el la mayoría de los países del Tercer Mundo. Por ello, a pesar de la indudable valentía del papa de abrir desde la Iglesia Católica la discusión sobre la llamada “cuestión social” o “cuestión obrera”, toda la encíclica, así como otras venideras y conmemorativas de su aniversario, no pueden sino pecar de tibieza en el tratamiento de la cuestión, denotada sobre todo en la primación que se concede en el tratamiento de todas las cuestiones sociales a la caridad sobre la justicia.

Es indudable que la economía actual no puede ser explicada en términos del XIX. Pero lo cierto es que las predicciones de Marx, pensadas en aquella época, y plasmadas en el Manifiesto, librito cuya lectura recomiendo a todos los seguidores de mi blog, cualesquiera que sea su tendencia, se están cumpliendo a marchas forzadas en la llamada por Joaqín Estefanía “nueva economía” o “economía globalizada”. Se trata de una economía en la que los elementos que tienen que ver con el capital y sus derivados -y utilizao esta palabra en toda su ambigüedad-, han adquirido un protagonismo que ha trascendido lo que el filsófo italiano liberal, tanto antifascista como anticomunista Benedetto Croce definiera como uno de los ámbitos del pensamiento y de la actividad humana: lo económico, para pasar a usurpar otros ámbitos -cuando no a desplazarlos total o parcialmente-, como el filosófico, el político e incluso el ámbito religioso. La Economía para ser, si no la ciencia del todo, la ciencia a la que se le pide la solución a los problemas que la gente considera como más impoortantes. No es mi intención extraer las consecuencias de esta afirmación, cuestión que excedería en mucho los propósitos de este humilde post, que nace como comentario a la frase del Dr. Savater. Sí lo es, por el contrario, subrayar la actualidad de la idea de Savater del carácter espuiro y de la -al menos relativa- falta de legitimidad, aunque sea sólo de legitimidad en ejercicio, de la propiedad privada, entendida ésta sobre todo como acumulación de capitial y como fruto de la compraventa de bienes y servicios cuyo precio está fijado por mecanismos que se me antojan tan esotéricos como las cartas del tarot; un ejemplo de ello es la gran aceptación del llamado “análisis técnico” utilizado en los mercados busátiles para tratar de “adivinar” el precio que alcanzarán los valores cotizados, o de los “instrumentos estocásticos”, todo ello fruto de un ámbito del conocimiento humano que otrora los más destacados filósofos y epistemólogos de la ciencia -sobre todo de orientación popperiana, libera-, no vacilarían en catalogar como “pseudociencias”. Con ello no pretendo declarar sin más la iliciitud general del sistema de economía capitalista financiera in abstracto, sino simplemente ceñirme a la reflexión de Savater. Con todo, a mi juicio, el sistema capitalista en un sistema injusto en su raíz, sin perjuicio de que haya manifestaciones concretas del mismo que no lo sean. Pero no puedo menos que pensar que, en la actualidad, el comercio y la propiedad han perdido tanto de lo que pudo haber sido su ética originaria que resulta perfectamente planteable su ilicitud para cualquier intelectual comprometido con la realidad social.

 

Madrid, a treinta y uno de mayo de dos mil catorce, Festividad de San Fernando.

Fdo.: Dr. Pablo Guérez Tricarico

@pabloguerez

 

“Quizá la propiedad, así, sin más, no sea un robo: pero hoy está tramada en tal red de explotación y usura, está inscrita en una estructura tan evidentemente fundada en el hambre de muchos, la ignorancia o el adoctrinamiento miserable de tantos, la violencia organizada de todos, que rebelarse contra ella nunca puede parecer algo en sí mismo reprochable a las almas menos cómplices. ¿No deberíamos empezar ya a desobedecer sistemáticamente sus convenciones como primer paso para revocar de una vez por todas su imperio enraizado en equívocos, tinieblas y temores, pero amparado por las banderas respetadas de la «utilidad» o la «necesidad económica»?” (Prof. Dr. Dr. h. c. Fernando Savater, El contenido de la Felicidad, 1993). Una brevísima recensión a dos frases. by Pablo Guérez Tricarico, PhD is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en aski to the author on pablo.guerez@uam.es, pablo.guerez@gmail.com, @pabloguerez

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¿Qué es el “aggiornamento”? De nuevo sobre la posición de la Iglesia Católica frente a las desigualdades sociales y a los auténticos desafíos del siglo XXI.

mayo 30, 2014 § Deja un comentario


Aviso a mis lectores: Este post ha sido retomado y reescrito para ampliar algunas de las ideas allí contenidas, así como para ofrecer al lector, de una manera amena, las claves históricas, teológicas y jurídico-canónicas que quizá faltaron en el texto original -si bien mi intención fue introducir algunos matices en este sentido. Nuevamente, la denuncia de las exigencias sensacionalistas del periodismo ortodoxo, centrado, en el mejor de los casos, en dar la noticia, cuando no en dar opinión sin suficiente base argumentativa sobre fenómenos siempre a corto plazo, me han movido, junto a mi interés paralelo de escribir algo más serio al respecto, a reformular esta entrada en un texto algo más largo, que espero que contribuya a esclarecer muchas cuestiones más que a oscurecerlas, así como a fijar más nítidamente mi posición en algunos aspectos, incluso espinosos, del debate mediático que recientemente ha sido abierto por los medios en torno al “aperturismo” del Papa Francisco. Como investigador, los buenos profesores y directores de investigación -pocos-, siempre me enseñaron a ir a las fuentes, sin por ello tener que renunciar a un estilo periodístico, divulgativo, claro y sencillo, y del que mucho podría aprender la vetusta Academia europea continental -disfrazada de modernismo tecnocrático-. Pero esto, queridos lectores, no es un post sobre la Academia, el cual llegará, D. m., más pronto que tarde.

Os dejo el enlace directo del nuevo artículo: https://pabloguerez.com/2014/06/09/feliz-pentecostes-culminacion-del-tiempo-pascual-dios-nos-ha-dejado-solos-su-espiritu-habita-en-nuestros-corazones/

“Las 85 personas más ricas del mundo controlan tanta riqueza como la mitad más pobre de la humanidad” (Christine Lagarde)

mayo 29, 2014 § Deja un comentario


“Las 85 personas más ricas del mundo controlan tanta riqueza como la mitad más pobre de la humanidad” (Christine Lagarde)

 

Tal cual. Y eso NO ES BUENO. NO ES BUENO QUE AUMENTEN LAS DESIGUALDADES. O, al menos, esto es lo que parece opinar la sra. Christine Lagarde. Así se desprende de las declaraciones vertidas en su ponencia sobre la situación mundial de la economía y el comportamiento del sector financiero ante la crisis, en unas jornadas sobre “Capitalismo inclusivo” (o incluyente), expresión traducida del inglés y que la propia Lagarde, que no es precisamente una peligrosa marxista leninista, se ha atrevido a definir como “paradójica”. Las jornadas han sido organizadas por fundaciones nada sospechosas de “izquierdistas”, entre las que destaca la respetable Fundación Rockfeller, fundación a la que guardo mis respetos, entre otras cosas, porque su fundador sí fue una persona que se hizo a sí misma, comenzando desde abajo y construyendo su fortuna desde la nada. Algo que, en nuestro país, por el sistema ya no de clases, sino de castas sociales caciquiles, jamás sucederá. O al menos eso cabe racionalmente esperar. En ese terreno, bienvenido sea el capitalismo no ya inclusivo -que a mí también me parece una contradicción, pues su propia lógica no permite incluir a nadie cuya actitud económica esté basada exclusivamente en el afán de lucro, la lógica del clásico homo economicus-. Por el contrario, sí que considero factible -aunque en estos momentos casi imposible- un capitalismo corregido, pero de verdad, o una economía social de mercado adaptada al siglo XXI, basada en una confluencia de principios políticos y económicos tomados del regeracionismo democrático, el liberalismo igualitario y la tradición socialdemócrata.

La cita de Lagarde la tomo del periódico español “El País”, tal y como ha llegado a mi conocimiento; para algunos, un peligrosísimo periódico de izquierdas que amenaza con socavar no sé qué democracia en apoyo de doctrinas chavistas y castristas, cuando lo cierto es que, en el momento actual y sin perjuicio de su tradición, se trata de un periódico de la máxima tirada y reputación nacional e internacional, a mi juicio liberal en lo económico, y quizá algo de izquierdas en cuestiones de costumbres o de sociedad -como las bodas gays o el apoyo “de palabra” a algunos movimientos sociales, por citar sólo algunos ejemplos especialmente mediáticos-, sobre todo teniendo en cuenta que en su Consejo de Administración están los máximos representantes de dos de las mayores entidades financieras de España, el BSCH y el BBVA. Más bien mi perplejidad pasa por preguntarme cómo la directiva del periódico ha dejado publicar este artículo. Seguramente, y sin que sirva de precedente, lo hayan hecho para silenciar a los pocos canditatos políticos de la Izquierda a la Presidencia de la Comisión Europea.

No quisiera finalizar mi breve comentario sin unas palabritas sobre el informe del FMI, ése sí silenciado por la mayoría de la prensa tradicional de todas las tendencias. Y es que nadie parece tomarse el interés necesario como para leer detenida y sosegadamente un “tocho” de cientos de páginas. En lo que a mí me interesa, quisiera destacar tan sólo una cosa sobre la famosa “receta” de la moderación salarial. Algunos neoliberales tratan de “vender” esta infumable “receta” a la opinión pública, más sensata de lo que se cree, con el argumento de que es necesaria para luchar contra la inflación, en un contexto recesivo en el que hay que mantener la estabilidad del “sacrosanto” déficit público y empresarial a toda costa, cuando no reducirlo a cotas insostenibles en una sociedad democrática. Sin embargo, el informe del FMI matiza esta “receta”, en el sentido de aplicarla sobre todo a las empresas en pérdidas. Y, como confirma la propia Lagarde, se muestra muy crítico con los rescates al sector financiero, cuya finalidad por parte de los gobiernos no ha sido ni es precisamente la de salvaguardar los derechos de sus trabajadores, sino de sus directivos que condicionan las políticas de aquéllos y “la estabilidad del sistema financiero”. Lagarde propone acabar con el mito de las entidades financieras y de crédito, así como de las grandes multinacionales “irrescatables” (el llamado mito del “to big to fail”), algo que es perfectamente coherente con la propia lógica del sistema capitalista. Las continuas intervenciones del Tesoro Público y de la Reserva Federal estadounidense ordenadas por los gobiernos de los señores Bush y Obama no fueron precisamente una manifiestación del “espíritu del capitalismo” propio de la idiosincrasia de la nación americana, sino intervenciones en el sistema económico que muchos economistas y no economistas norteamericanos no dudaron, con razón, en definir como socialistas. El último triste ejemplo de rescate financiero a costa de las arcas públicas nutridas por el dinero de los contribuyentes norteamericanos lo protagonizó el reciente rescate de General Motors ordenado por la administración Obama.

Volviendo al discurso de Lagarde, el artículo, en el periódico publicado en ayer en soporte papel, lo firma el periodista Max Oppenheimer, que parece ser un reputado periodista internacional. Así que, juzgad por vosotros mismos.

Fdo.: Pablo Guérez Tricarico, PhD

@pabloguerez

 

Un relato estremecedor sobre los conflictos olvidados por Occidente con final feliz

mayo 28, 2014 § Deja un comentario


Un relato estremecedor sobre los conflictos olvidados por Occidente con final feliz

Breve comentario: Mientras nosotros, los occidentales habitantes de una Europa y de unos Estados Unidos decadentes, nos miramos el ombligo y nos quejamos de “la crisis” -y hasta aquí yo me incluyo-, aceptando todo tipo de recetas malignas del FMI y demás maestros de la sumisión, no nos damos cuenta de nuestra responsabilidad histórica para con el continente africano, condenado a sufrir conflictos despiadados y luchas tribales mientras nosotros ponemos precio a las vidas de sus habitantes a uno y a otro lado de la frontera Norte-Sur. En el Sur, alterando los precios de las materias primas en nuestros famosos “mercados” en nombre de los cuales debe girar cualquier ayuda al desarrollo por parte de las instituciones de Bretton Woods, y pecando de omisión tanto en cooperación al desarrollo -base para construir sociedades cohesionadas que vivan en paz-, como en la autorización y puesta en marcha de operaciones de mantenimiento de la paz (peacekeeping operations), en un momento histórico en el que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas está más preocupado por mantener a raya el déficit público mundial que en autorizar intervenciones de “injerencia humanitaria”, en favor de cuya legitimidad deseo posicionarme públicamente frente a una mal entendida concepción del multiculturalismo. Y en el Norte, reforzando con cuchillas asesinas y muros de la vergüenza una Europa y un mundo occidental que ha perdido buena parte de sus valores humanistas y cristianos a costa de su obsesión por el dominio de la Economía como ciencia de la acumulación de dinero en manos de unos pocos.

Fdo.: Pablo Guérez Tricarico, PhD

@pabloguerez

 

¿Hasta cuándo?

mayo 28, 2014 § Deja un comentario


¿Hasta cuándo?

 

Un grupo de inmigrantes tras entrar en Melilla. | Efe

 

How many roads must a man walk down
Before you call him a man
How many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand
How many times must the cannonballs fly
Before they are forever banned

The answer, my friend, is blowing in the wind
The answer is blowing in the wind

How many years can a mountain exist
Before it is washed to the sea
How many years can some people exist
Before they’re allowed to be free
How many times can a man turn his head
And pretend that he just doesn’t see

The answer, my friend, is blowing in the wind
The answer is blowing in the wind

How many times must a man look up
Before he can see the sky
How many ears must one man have
Before he can hear people cry
How many deaths will it take
Till he knows
That too many people have died

The answer, my friend, is blowing in the wind
The answer is blowing in the wind

Bob Dylan – Blowing in the wind

Cuántos caminos debe recorrer un hombre,
antes de que le llames “hombre”
Cuántos mares debe surcar una blanca paloma,
antes de dormir en la arena.
Cuántas veces deben volar las balas de cañón,
antes de ser prohibidas para siempre.

La respuesta, amigo mío, está flotando (silbando) en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.

Cuántos años puede existir una montaña,
antes de que sea lavada (arrasada) por el mar.
Cuántos años pueden vivir algunos,
antes de que se les permita ser libres.
Cuántas veces puede un hombre girar la cabeza,
y fingir que simplemente no lo ha visto.

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

Cuántas veces debe un hombre levantar la vista,
antes de poder ver el cielo.
Cuántas orejas debe tener un hombre,
antes de poder oír a la gente llorar.
Cuántas muertes serán necesarias,
antes de que él se de cuenta,
de que ha muerto demasiada gente.

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

Bob Dylan – Blowing in the wind – Flotando en el viento

Epílogo personal: No hace muchos años pertenecí como voluntario y militante de una pequeña organización -que podríamos definir como una ONG-, ya desaparecida a causa de los recortes de los gobiernos neoliberales del PSOE y del PP, en defensa de los derechos de los refugiados, asilados e inmigrantes en el Estado Español, llamada COMRADE, y presidida durante mucho tiempo por un buen amigo y compañero al que le he perdido la pista, Rafael Polo Guardo. Hasta llegué a formar parte de su Junta Directiva, cuyos miembros, por cierto, no cobrábamos un duro según los Estatutos de la Asociación (ni siquiera los 1900 euros que dicen que van a cobrar, limitándose el sueldo, los recién elegidos europarlamentarios de PODEMOS). El  tiempo que permanecí en dicha Asociación, cuya labor siempre estimé encomiable, tanto de sus trabajadores como de sus volutarios, me brindó más sufrimientos que satisfacciones, sufrimientos que culminaron con mi dimisión de la Junta Directiva de la Asociación. Sólo el factor humano del trato con los voluntarios, los trabajadores y los inmigrantes sin papeles, a los que asesoré jurídicamente durante mi voluntariado de asistencia en el Servicio jurídico de dicha Asociación, pudieron darme algo de satisfacción. Sobre todo al contemplar la miseria y la serenidad con la que algunos inmigrantes en situación irregular y con los problemas que ello conlleva, sumados a problemas comunes de todo tipo -conflictividad familiar, maltratos de la pareja, violencia doméstica, consecuencias de la usura bancaria-, pudo darme algo de satisfacción, así como de autoridad moral para enfrentarme a una sociedad enferma como la nuestra que, incluso en sus tiempos de bonanza, no supo digerir adecuada y dignamente -y sigue sin poder hacerlo- las consecuencias sociales del fenómeno migratorio en nuestro país. Yo tenía un sueldo indigno para mi puesto y con perspectivas de no tener ninguno, como yo ahora, pero ellos no tenían nada -en sentido material-, más que a sus familias y el consuelo de sus creencias religiosas o morales. Es verdad que está escrito. “No sólo de pan vive el hombre” (Mt 4, 3-4), pero yo destacaría la palabra “sólo”. También está escrito, en el mismo Evangelio: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me diste de beber” (Mt 23, 35). Y San Pablo afirma: “El obrero merece su salario” (1 Tim 5, 18). Por no olvidar pasajes del Antiguo Testamento como éste del Libro del Deuteronomio: No defraudarás el derecho del emigrante y del huérfano ni tomarás en prenda las ropas de la viuda; recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que de allí te rescató el Señor, tu Dios” (Dt 24, 17).  Sólo por el conocimiento de aquellas personas, aquella participación en el proyecto colectivo de COMRADE fue una experiencia enriquecedora, sobre la que en varias ocasiones me he planteado volver “en el frente”, es decir, con mi presencia directa en organizaciones humanitarias que actúen en los cínicamente llamados países en vías de desarrollo.

Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la Tierra (Salmo 103)

  Fdo.: Pablo Guérez Tricarico, PhD

  @pabloguerez

La Reina Sofía, el ministro García Margallo y el banquero Juan María Nin, invitados españoles de la reunión del Club Bilderberg

mayo 27, 2014 § Deja un comentario


Lista de invitados a la próxima reunión del Club Bilderberg

Los votos nulos más curiosos

mayo 27, 2014 § 1 comentario


Los votos nulos más curiosos

Curioso, hasta dónde llega la combinación de descontento y sentido del humor de la ciudadanía. 

¿Dónde estoy?

Actualmente estás viendo los archivos para mayo, 2014 en Victimología social, "blaming the victim", teoría social, religión, Derecho y crítica legislativa.

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