Sobre la crisis y la economía de guerra. A propósito de un artículo retweeteado por Cristina Martín Jiménez, especialista en el Club Bilderberg

junio 17, 2014 § Deja un comentario


Sobre la crisis y la economía de guerra. A propósito de un artículo retweeteado por Cristina Martín Jiménez, especialista en el Club Bilderberg

Desde luego, en la realidad sociopolítica actual se presentan dos factores fundamentales relacionados con el punto que comenta la autora. El primero tiene que ver con la necesidad de proyectos de inversión serios y con objetivos a medio y largo plazo; comoquiera que las economías de los llamados países desarrollados se basan esencialmente en la especulación y en el corto plazo, este tipo de inversión para uso civil está desctarado por sus gobiernos, quienes lo consideran “no rentable”. Por ello, sólo una amenaza de un mal real no económico como una guerra es suficientemente fuerte como para desviar la atención de nuestros mediocres gobernantes hacia la necesidad de realizar inversiones en investigación, desarrollo e innovación del máximo nivel, puesto que en este caso el objetivo de manipular los precios cede ante el más urgente y menos evitable objetivo, no exento de costes políticos, de derrotar al enemigo o, al menos, de prevenir sus amenazas. No en vano, como recuerda el propio artículo posteado, grandes inventos de uso civil nacieron como invenciones militares (en este sentido, entre otros, Guérez Roig, en conversación). El segundo factor tiene que ver con el viejo argumento keynesiano también citado en el artículo, el cual, según cálculos de varios economistas actuales, como por ejemplo, los que realizara hace dos años el economista y Premio Nobel Paul Krugman, seguiría siendo válido en la actualidad. Así, y sin querer desmerecer la importancia de otros factores de carácter étnico, religioso, nacional o de cualquier otra índole -los cuales son promovidos o aprovechados muchas veces por Occidente-, los conflictos puntuales en diversas zonas del Tercer Mundo no son otra cosa que la trágica manifestación de la necesidad que tienen la economías idolátricas -como hace poco las definiera el papa refiriéndose a las economías del Primer Mundo-, de mantener el control sobre el precio de las materias primas. Ni el mundo ni la naturaleza humana han cambiado tanto como para que la causa común de la lucha contra el enemigo consiga superar las absurdas divisiones producto de un sistema económico injusto y que ya no parece poder sostenerse durante mucho tiempo, montando economías de emergencia que nos sacarían de la crisis en nueve meses, y destruyendo de esta manera, parafafraseando a Shakespeare, “el tejido del que están hecho los sueños”, que constituye la trama de la economía financiera actual, con sus derivados, sus estocásticos, sus análisis técnicos, sus intradías y toda esta marañana de vocablos pseudocientíficos, la cual, aunque parezca poesía, le es a tan extraña a la ciencia económica como lo es la propia persona.

Fdo. Pablo Guérez Tricarico, PhD

@pabloguerez

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Actualmente estás leyendo Sobre la crisis y la economía de guerra. A propósito de un artículo retweeteado por Cristina Martín Jiménez, especialista en el Club Bilderberg en Victimología social, "blaming the victim", teoría social, religión, Derecho y crítica legislativa.

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