Cómo hacer una corrección de errores jurídicamente disparatada y que no pase nada (y si pasa, se le saluda)

junio 11, 2015 § Deja un comentario


A Virgilio Zapatero, Agustín Jorge Barreiro, Julio Diáz-Maroto y Villarejo y Luis Miguel Guérez Roig, grandes juristas, cuya labor nunca será del todo reconocida

Hace mucho tiempo, desde que estamos en la dichosa sociedad 2.0, que el legislador ha perdido las formas y el respeto mínimo por la técnica legislativa. Sin embargo, como jurista, lo que ha ocurrido hoy en el ciberespacio del BOE –por cierto, ya no publicado en “soporte papel”, sino sólo digital, con la consiguiente merma, para la publicidad de las normas y la seguridad jurídica de los ciudadanos, merma que parece no importar en relación con derogaciones de facto de varios preceptos constitucionales-, sólo tiene un nombre; bueno, tiene varios, pero por no utilizar un lenguaje soez, me limitaré a tildarlo de tremendo dislate legislativo. Veamos por qué. En el Boletín Oficial del Estado de hoy, 11 de junio de 2015, se ha publicado una corrección de errores sin firmar de la LO 1/2015, por la que se modifica el Código Penal, en la que encontramos correcciones del siguiente calado: “en la página 27067, último párrafo, línea séptima, donde dice “corrupción en el sector privado”, debe decir: “corrupción en los negocios”. En la página 27070, último párrafo, penúltima línea, donde dice, “quince años”, debe decir “dieciséis años”.  Y como esos un par de ejemplos más que omito, por ser éstos suficientes para realizar una crítica feroz al “legislador”. A ver, “legislador”. Las cosas no se hacen así. Ya sea Ud. un TAC o miembro del Cuerpo Superior de Administradores del Estado, o un diputado del grupo parlamentario que sustenta al Gobierno, o del PSOE, que se ha dado cuenta de alguna antinomia legislativa (en este último caso, su error merecería más respeto por mi parte, porque lo comete un representante electo, mientras que en el primero lo comete un mero tecnócrata cuya legitimidad democrática está a mi modesto juicio en entredicho no por el delicado trabajo que realizan probos funcionarios como mi padre, sino por la forma decimonónica y caduca, memorística, en que se realiza la selección de personal). Pero volvamos a lo material, nunca mejor dicho.

Cualquiera que haya cursado estudios de una Licenciatura en Derecho –de Grado ya no me atrevo a decir-, y, especialmente, las asignaturas de Teoría General del Derecho, Filosofía del Derecho, Derecho Constitucional o Derecho Administrativo –algunas de dichas asignaturas, cuando yo estudiaba Derecho como Licenciatura y era un estudiante respetable, allá por el siglo pasado, se cursaban en primero-, y no digo ya asignaturas optativas del estilo de Técnica Legislativa, que en su momento cursé, sabe que las llamadas “correcciones de errores” están destinadas a corregir erratas, y no errores propiamente dichos; menos todavía a subsanar descuidos, olvidos o deficiencias materiales del legislador. Incluso creo recordar que el Tribunal Constitucional dijo algo al respecto, pero no me voy a molestar en buscar la sentencia. En Derecho, lo que tendría que haber hecho “el legislador”, advertidos los errores de bulto –entre otros no advertidos, y lo digo de buena tinta como comentarista del Código Penal-, era “echarle bemoles” y sacar otra Ley Orgánica. Y, de paso, podría haber introducido más dislates político-criminales e incorporar más delitos a nuestro más que mancillado por reformas sin sentido pobre Código Penal de 1995, por ejemplo, con la introducción de más artículos octies como el que ha metido al art. 127 CP, o, ya de paso, artículos nonies, decies, undecies, duodecies, hasta centies, si queremos. Y hacer de una Ley Orgánica formal un reglamento material. Este Código Penal ya nos va recordando, con más delitos, al viejo –y quizá no tan insensato- Código Penal de 1973, cuyo origen, como Código de verano, provisional, en el año de gracia de Nuestro Señor de 1870, no fue del todo democrático –en realidad, decir que es democrático el actual se basa en una ficción contractualista demodé, pues mucha de la legislación nos viene impuesta por directivas europeas y decisiones marco en cuya gestación la participación democráctica brilla por su ausencia-.

Ahí tenéis el enlace al texto: http://www.boe.es/boe/dias/2015/06/11/pdfs/BOE-A-2015-6465.pdf Facilito también el texto en pdf para su descarga directa Corrección de Errores en el Código Penal by the face

Fdo.: Dr. Pablo Guérez Tricarico

Doctor en Derecho, especialista en Derecho Penal

@pabloguerez

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