La ejecución de Grecia: no es economía, es política

junio 25, 2015 § 1 comentario


Desde luego, la ejecución de Grecia no se hace en mi nombre. Pero, desde un planteamiento humanista y de izquierda razonable no puedo evitar hacerme y compartir las siguientes reflexiones… ¿Qué hacer? Si el pensamiento único se ha colado en todos los rincones; si lo que importa es el presunto saneamiento de las cuentas, recordado recientemente por nuestro Gobernador del Banco de España, que ha justificado los recortes a las pensiones de nuestros mayores con el único apoyo del Partido Popular; si la máxima “no te endeudarás” ha merecido por los economistas ortodoxos, los que detentan la hegemonía cultural del discurso público la calificación de “regla de oro”, expresión tradicionalmente reservada en Filosofía moral y jurídica para aquellas máximas de conducta indicativas de la máxima razón universal, desde el “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”, y que encontramos en casi todas las grandes tradiciones religiosas, desde Buda a Jesús de Nazaret, regla de oro que fue incorporada al racionalismo occidental por Kant como imperativo, indicador de una regla universal de conducta; si el lenguaje políticamente correcto ha calado en el discurso de casi todos los partidos del espectro político, desde el Partido Popular a Podemos; si la izquierda española que podría contribuir a un cambio social real está enfangada en debates estériles al más puro estilo de lo que yo denomino “izquierda folkórica”, y que no es sino la versión de la “izquierda” de la vieja discusión teológica sobre el sexo de los ángeles: que si se discute sobre la “fórmulas jurídicas” para poner la bandera arcoiris el día del Orgullo, que si te acuso a ti más por tus inolterables tuits, pero que, a mi modesto juicio, no son o no deberían ser delictivos, que si independencia de Cataluña, que si monarquía o república. Mientras, el capitalismo y los poderes financieros campan a sus anchas y siguen haciendo estragos que afectan a la inmensa mayoría de la población del Planeta, reducida en gran parte a niveles de vida infrahumanos, por lo que se refiere a umbral de la pobreza y a calidad ambiental de vida mínimas. El gemido de nuestra hermana Tierra se une al clamor de los más desvarecidos del Planeta, como ha declarado recientemente el papa Francisco en su reciente y valiente carta encíclica “Laudato Sí”. Mientras, en esta parte de la periferia de Occidente llamada España, la Derecha de siempre sigue apretando con sus consignas austericidas y ya tiene prevista, por partida doble, sancionadora administrativa y penal, la fecha del castigo de la disidencia política: el próximo 1 de julio. Por su lado, la “nueva izquierda”, más folklórica que real, que ha conseguido cierto poder municipal y autonómico, en lugar de concentrar sus esfuerzos en un apoyo real y posible de políticas públicas y servicios sociales en beneficio de los más desfavorecidos, se dedica, con un comportamiento pendular que oscila de manera esquizofrénica entre el puritanismo y la vanidad, a injuriar sin estilo alguno a la Derecha, dándole argumentos no sólo para cargarse los derechos sociales, sino también los derechos llamados por la tradición marxista más respetable como derechos “burgueses”, “formales” o “derechos de primera generación”, algo cuya amenaza sería denunciada incluso hoy por cualquier liberal honrado de una democracia occidental, incluidos miembros del GOP en los Estados Unidos de América.

No, Sra. Rosa María Artal. Grecia no perece en mi nombre. Por mi parte, le perdono los simbólicos 1.500 euros que se supone que los griegos -más bien su Gobierno- nos deben a cada uno de los españoles: ¡faltaría más! Somos españoles y conocedores de nuestra historia, antigua y reciente; de nuestra picaresca y de nuestras “burbujas”. Así que, por mucho que se empeñe el Sr. Ministro De Guindos, no estamos para dar lecciones a nadie, y menos para aplaudir la actuación de nuestro Gobierno servil. Un Gobierno que no ha hecho nada por la más que dudosa legalidad europea de nuestra legislación hipotecaria. Que sigue permitiendo la usura legalizada en este país. Que continúa justificando rescates al sistema financiero sin exigirle ninguna responsabilidad ni rendición de cuentas. Desde luego, la “ejecución de Grecia” no se realiza en mi nombre. Yo he hecho, por mi parte, todo lo humanamente posible para evitarlo, desde mi nimia posición, mi ser y mis cirunstancias, como diría Ortega. Y la “autoejecución” de España tampoco. Cualquier ciudadano de buena voluntad, venga de donde venga, tiene mi apoyo para realizar, desde el nivel que corresponda, un cambio posible y radical, en el sentido etimológico de la palabra, en la dirección que siempre ha aglutinado tanto a las izquierdas como a la tradición democristiana y, si me apuran, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: la devolución del poder al pueblo, y la distribución equitativa de los recursos naturales y de la riqueza entre todas las personas que poblamos el Planeta.

Por Pablo Guérez, PhD
Doctor en Derecho, Especialista en Derecho Penal y ensayista.
Acreditado a plazas de profesorado permanente por la ACAP
Ex Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y del Colegio Universitario “Cardenal Cisneros”, asi como de diversos centros de la UNED
Colegiado ICAM 97.901

El Periscopio

Esta ocurriendo ante nuestros ojos y no parece dársele la atención que merece: el ultracapitalismo que defiende ahora mismo la UE está ejecutando a Grecia y a los griegos para dar un escarmiento ejemplar a España e Italia por si pretenden escapar del yugo de la austeridad, sus beneficiarios y víctimas.  No es una cuestión económica, es política. Y se lleva a cabo en nuestros nombre.

Un nuevo y extraordinario trabajo de Íñigo Sáenz de Ugarte, Guerra Eterna, subdirector de eldiario.es, aporta numerosas claves: Es una Operación de castigo:

Un boligrafo con muy clara intencionalidad tacha las propuestas griegas Un boligrafo con muy clara intencionalidad tacha las propuestas griegas

Los negociadores han rechazado punto por punto las propuestas del gobierno de Tsipras. En esta línea:

“Las instituciones [antes llamadas troika] han presentado una nueva propuesta que transfiere la carga [de la austeridad] sobre los asalariados y jubilados de una forma socialmente injusta, mientras al mismo tiempo evita aumentar…

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§ Una respuesta a La ejecución de Grecia: no es economía, es política

  • Carmenpascual dice:

    Pablo ya sabes que no comparto para nada tus ideas. Pero solo hay una cosa en la que si estoy de acuerdo contigo: hay que ayudar a Grecia. Y a mí se me ocurre que si la Unión Europea tiene dos problemas serios: Grecia y la dramática crisis humanitaria de los refugiados de países ribereños nuestros, podríamos perdonar la deuda griega a cambio de que Grecia se haga cargo de todos los refugiados, así se demostraría su verdadera política solidaria con los más desfavorecidos y los que peor lo están pasando, y que conste que esto lo pienso porque me estremece y me hace llorar las noticias de cada día en nuestras costas y en países como Siria. Carmen

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